La lógica transmisional de la hipótesis del texto mayoritario

Norman Simón Rodríguez

Universidad Nacional de Colombia

nsrodriguezc@unal.edu.co

https://orcid.org/0000-0003-3014-5422

Resumen: Este artículo ofrece una introducción panorámica a la lógica transmisional de la hipótesis de la crítica textual del Nuevo Testamento griego que favorece al texto mayoritario por encima del Textus Receptus y de las ediciones eclécticas modernas. En un primer momento, las intuiciones básicas de la escuela del texto mayoritario y la escuela ecléctica son representadas visualmente por medio de grafos dirigidos. Posteriormente, se comparan las teorías de Hodges con la de Westcott y Hort, que dominaron en el siglo xx. Por último, se contrastan las teorías modernas de Maurice Robinson y Klaus Wachtel.

Palabras clave: Nuevo Testamento griego, crítica textual, texto mayoritario, bizantino, Textus Receptus.

The transmissional logic of the Majority Text hypothesis

Abstract: This article offers a panoramic introduction to the transmissional logic of the textual criticism hypothesis of the Greek New Testament which favours the Majority Text over the Textus Receptus and modern eclectic editions. First, the basic intuitions of the Majority Text school and the eclectic school are represented graphically. Subsequently, the theories of Hodges are compared with that of Westcott and Hort, which dominated in the twentieth century. Finally, the modern theories of Maurice Robinson and Klaus Wachtel are contrasted.

Keywords: Greek New Testament, textual criticism, Majority Text, byzantine, Textus Receptus.

La ecdótica del Nuevo Testamento griego (NTG) es singular debido a la gran cantidad de testigos de los que dispone, cerca de 5700 manuscritos 1 en un campo de las humanidades en el que la mayoría de las obras cuentan con acaso una docena. Irónicamente, desde la época de Erasmo hasta el siglo xix, las ediciones impresas estándar, conocidas conjuntamente como el Textus Receptus (TR), se basaron en la colación y combinación de apenas un puñado de testigos medievales provenientes del Imperio bizantino. No fue sino hasta el advenimiento de la filología moderna en el siglo xix que la riqueza documental de la tradición griega empezó a recibir atención, una innovación que llevó a que se objetara el lugar de privilegio del TR y se empezara a estudiar la tradición textual en detalle 2. El descubrimiento del códice Sinaítico en 1844 3 y la publicación in toto del texto del códice Vaticano 4 añadieron fuerza a este ímpetu crítico por ser ambos manuscritos pandectas unciales relativamente tempranas (siglo iv). Tal fue la influencia de estos dos códices que ambos se terminaron fijando con los años como la base de las más populares ediciones del NTG hasta nuestros días, las conocidas como “ediciones eclécticas”.

A pesar de la primacía de los textos eclécticos basados en el Sinaítico y el Vaticano en los ámbitos académicos decimonónicos, un sector minoritario de los críticos textuales, de los cuales el inglés John Burgon fue el más famoso, cuestionó la importancia dada a la antigüedad de los manuscritos en tanto vehículos materiales de textos, en especial cuando en una unidad textual la lectura del Sinaítico o el Vaticano tenía el apoyo de pocos o ningún testigo adicional y la lectura alternativa contaba con el apoyo de cientos de testigos diversos, aunque fueran menos antiguos 5. Este debate surgió de la observación de que tanto el códice Sinaítico como el Vaticano contienen algunas lecturas bastante divergentes de las presentes en la mayoría de los manuscritos bizantinos, lo cual de manera obligada conducía a los estudiosos a una disyuntiva: o se prefería la lectura mayoritaria o se prefería la lectura de los testigos antiguos.

Para explicar las diferencias textuales entre el abundante corpus tardío y el escaso corpus temprano, los teólogos B. F. Westcott y F. J. A. Hort formularon la hipótesis de que el conjunto de lecturas típico de los manuscritos más tardíos fue el resultado de una recensión creada en el siglo iv por Luciano de Antioquía o sus discípulos, cuya característica principal habría sido la mejora sintáctica y semántica del texto griego a través de la combinación de lecturas de manuscritos preexistentes 6. Dicho de otra manera, para Westcott y Hort, el texto mayoritario no reflejaría el texto original del Nuevo Testamento, sino el texto editado por Luciano, lo cual tendría como implicación que la única manera de recuperar el texto de los autógrafos sería a través de la comparación minuciosa de los testigos más tempranos (entiéndase el Sinaítico y el Vaticano).

El siglo xx trajo buenas noticias para los estudios neotestamentarios a través del descubrimiento de los papiros de Oxirrinco, entre los cuales se encuentran varios testigos griegos del Nuevo Testamento que son anteriores a las pandectas unciales. El estudio de los papiros demostró que muchas de las lecturas que hasta ese momento se consideraban típicamente luciánicas ya existían antes de Luciano, lo cual hizo trastabillar de manera fundamental a la hipótesis de Westcott y Hort 7. Esto, sumado a que no existe evidencia documental de que Luciano hubiera creado alguna vez una recensión del Nuevo Testamento, llevó a que la hipótesis de la recensión fuera descartada por los críticos textuales de forma paulatina durante el siglo xx 8.

Así, pues, metodológicamente hablando, el panorama a mediados del siglo pasado ofrecía dos hipótesis opuestas: la hipótesis ecléctica de Westcott y Hort, muy popular por su asociación con el Sinaítico y el Vaticano, pero sin sustento histórico, y la hipótesis del texto mayoritario de Burgon, que enfatizaba el valor de la superioridad numérica de su corpus pero era poco atractiva para los investigadores por su predilección por los manuscritos más tardíos (siglos vii a xiv). En las últimas décadas del siglo, la situación mejoró ligeramente gracias a dos actualizaciones importantes de la hipótesis de Burgon y la de Westcott y Hort, a saber, las hipótesis de Hodges y Robinson y la de Klaus Wachtel, respectivamente, que se constituyen en las dos principales formas en las que se explica actualmente la historia de la transmisión manuscrita del Nuevo Testamento.

Dado que los manuales introductorios de crítica textual del NTG normalmente detallan el enfoque ecléctico (y lo adoptan), este es conocido entre los traductores y biblistas de manera relativamente amplia. Sin embargo, los diversos libros de texto disponibles tanto en inglés 9 como en español 10 suelen omitir los argumentos de la hipótesis del texto mayoritario o presentarlos de forma sumaria, un fenómeno en parte explicable por su aparente complejidad, que típicamente confina las discusiones a los círculos profesionales y a las revistas y libros especializados. El propósito del presente artículo es ofrecer una introducción a la hipótesis del texto mayoritario, en respuesta a esta carencia. Nuestro énfasis, no obstante, será más en la lógica transmisional de la hipótesis (su “mecánica”) que en su desarrollo histórico-comparativo. Sin embargo, existen recursos que contrastan ambas hipótesis desde un punto de vista más cualitativo y que los lectores interesados pueden consultar 11. Los trabajos de Hodges y Robinson también ofrecen un excelente punto de partida para entender las bases filológicas de la hipótesis del texto mayoritario 12.

1. Contexto

Del texto mayoritario existen en la actualidad, stricto sensu, solamente dos ediciones, la de Zane Hodges y Arthur Farstad (que abreviaremos HF), publicada en 1982, con una segunda edición en 1985 13, y la de Robinson y Pierpont (RP), que ha aparecido en tres ediciones 14. Esto es porque estas dos son las únicas que combinan una mayoría de los manuscritos griegos. 15 Las otras ediciones basadas en el corpus bizantino, incluyendo a todos los TR, la de Pickering y la de Antoniades se basan en números mucho menores de testigos 16. En particular, el TR no debe ser confundido con el texto mayoritario 17. La principal diferencia entre HF y RP es que los primeros usaron la regla de la mayoría en todas las unidades textuales, exceptuando la perícopa de la adúltera y el Apocalipsis, en donde aplicaron reconstrucción estematológica 18, mientras que los segundos la usaron en todos los pasajes, complementándola con juicios subjetivos en los casos de empate. Otra diferencia es que HF incluye los papiros en sus conteos, mientras que RP limita su corpus a los manuscritos estrictamente bizantinos (tardíos).

A pesar de las diferencias metodológicas, los textos mayoritarios no difieren mucho entre ellos. RP, por ejemplo, discuerda con Antoniades en apenas 1555 lugares de variación 19. Tampoco hay muchas diferencias notables con los TR. Si bien los TR son deficientes desde un punto de vista de crítica textual y RP y HF representan al texto mayoritario de una forma más apropiada y rigurosa, RP se diferencia del TR de Estienne en solo 1800 unidades textuales 20, y en la vasta mayoría de casos se trata de variantes menores no traducibles. Si se compara la traducción Reina-Valera 1960 (que se basó en un TR 21) con la edición de Robinson-Pierpont, las diferencias traducibles de alguna importancia son solamente 57, de las cuales 24 están en el Apocalipsis. Aun así, casi todas estas son irrelevantes desde un punto de vista doctrinal o literario, con la posible excepción de la coma juanina y la confesión de Hch 8,37 (la lista completa se encuentra en el apéndice).

Las ediciones eclécticas 22 y las ediciones mayoritarias coinciden en gran parte del texto griego, aunque las diferencias entre ambas familias de ediciones son más marcadas que las que hay internamente en la familia de ediciones mayoritarias. La Figura 1 muestra el porcentaje de palabras griegas que difieren entre RP 2018 y los textos eclécticos Nestle-­Aland 23. Como se puede observar, en la mayoría de los libros las diferencias son menores al 8% de las palabras, con las excepciones de Marcos (15,1%), Lucas (10,9%), Hechos (9,0%), Juan (8,9%) y 1 de Corintios (8,5%) 24. De las variantes, las más consisten en disparidades sintácticas u ortográficas menores que no tienen ningún efecto en la traducción.

Figura 1: Porcentaje de palabras con variación entre el texto de Robinson-Pierpont y las ediciones Nestle-Aland.
Fuente: el autor con datos de
https://github.com./bytxt/byzantine-majority-text.

Para ofrecer una idea de las variantes traducibles, por otro lado, podemos mirar la Figura 2, que fue creada analizando el aparato de la traducción inglesa de Adam Boyd 25, la cual marca las diferencias traducibles entre diversas ediciones griegas. Los libros con un mayor porcentaje de variantes eclécticas traducibles en inglés son Marcos (26%), Mateo (23%) y Lucas (21%) 26. Aun así, debe tenerse en cuenta que la mayoría de estas variantes traducibles no son de trascendencia para el exégeta. Esto implica que, en términos generales, las diferencias montantes entre una biblia traducida a partir de un texto mayoritario y una traducida de un texto ecléctico son más bien pocas. A pesar de esto, existen algunos pasajes importantes que presentan diferencias significativas y que por sí solos hacen que la escogencia de uno u otro texto base sea crucial para los traductores de biblias, siendo los dos más famosos el final largo de Marcos y la perícopa de la adúltera (que las ediciones eclécticas rechazan y las ediciones mayoritarias retienen) 27. Algunas variantes mayoritarias, si bien no afectan puntos doctrinales esenciales, sí facilitan la comprensión de algunos pasajes que son oscuros o que contienen solecismos en las ediciones eclécticas 28. Esta característica es considerada por los estudiosos eclécticos como una prueba de que el texto mayoritario fue creado modificando el texto original para hacerlo más claro, mientras que para los proponentes de la hipótesis del texto mayoritario, son los manuscritos egipcios (los favorecidos por los eclécticos) los que alteraron el texto para hacerlo más corto y, en el proceso, lo hicieron menos claro.

Figura 2: Palabras en la traducción de Boyd con variantes eclécticas y sin ellas. Fuente: El autor con datos del aparato de Boyd, ed.29

2. Intuición inicial

La presunción básica de la hipótesis del texto mayoritario es que la probabilidad de que la mayoría de los escribas alteraran el texto original en exactamente los mismos lugares y de exactamente las mismas formas, todo de manera independiente, es ínfima. Para hacerla más concreta, imaginemos una escena fantástica en la que Eusebio de Cesarea encuentra el autógrafo del evangelio de Juan y lo guarda en su formidable biblioteca. Regándose la noticia del descubrimiento por todo el Mediterráneo, cien escribas, todos de ciudades diferentes y desconocidos entre ellos, desfilan a destiempo por los escritorios de la biblioteca y copian muy meticulosamente el autógrafo. Pasan entonces los años y un codicólogo de Oxford en el siglo xx viaja por todo el mundo y logra fotografiar y transcribir cincuenta de aquellos manuscritos, los pocos que sobrevivieron. Todos los manuscritos excepto uno dicen kai theos ēn o logos en el primer verso del libro. El manuscrito diferente, que fue desenterrado en Oxirrinco, dice kai o kyrios ēn o logos. ¿Qué se requeriría para que o kyrios, y no theos, fuera la lectura elegida por los críticos textuales modernos? Por supuesto, que los otros 49 escribas que acudieron a Cesarea o bien se hubieran puesto de acuerdo todos para alterar el texto y producir theos, o bien que theos hubiese aparecido por obra del azar en todos los 49 manuscritos. Suponiendo que la primera explicación fuera poco plausible desde un punto de vista histórico, uno podría estimar la probabilidad de que los 49 escribas hubieran cambiado la lectura y coincidido todos gracias al azar. Si solamente hubieran sido posibles las lecturas theos y o kyrios y cada escriba hubiera tenido una probabilidad de 95% de escoger la lectura original (o sea, una tasa de error esperada del 5%), la probabilidad de que la lectura minoritaria fuera la correcta sería cero.

Para ver por qué esto es así, recordemos que las probabilidades de eventos independientes se multiplican. Así, un manuscrito por sí solo tendrá 95% de probabilidades de tener la lectura correcta y la probabilidad de que dos manuscritos la tengan será igual a 95% por 95%, es decir, (0,95) 2. La probabilidad de que tres manuscritos la tengan será (0,95) 3 y así sucesivamente. La probabilidad de que 49 manuscritos tengan la lectura original y el manuscrito de Oxirrinco tenga la lectura incorrecta es (0,95) 49 (0,05) 1 = 0,4%, pero como hay que contar todas las formas en las que podría darse el puntaje theos 49, o kyrios 1 (no solo aquella en la que el manuscrito desviado es el de Oxirrinco, sino cualquier otro manuscrito), esta probabilidad se debe multiplicar por la cantidad posible de combinaciones, que en este caso es 50. El resultado es 20,24%. Es decir, la probabilidad de que la lectura original sea la mayoritaria con 49 de 50 testigos es 20,24%. Si asumiéramos por un momento que o kyrios fuera la lectura original, ¿cuál sería la probabilidad de que se convirtiera en la lectura minoritaria con solo un manuscrito? El cálculo es análogo: (50) (0,95) 1 (0,05) 49 = 0%. Por tanto, es más probable que la lectura mayoritaria sea la original. 30

En la práctica, es más conveniente calcular las probabilidades de las reglas de la mayoría que las de un conteo específico (como theos 49, o kyrios 1), porque a medida que se incrementa el número de testigos, las probabilidades de cada conteo individual tienden a cero (esto se debe a las propiedades matemáticas de la probabilidad). Así, pues, es mejor calcular la probabilidad de que la lectura original se convierta en la mayoritaria, usando, por decir, la regla de la mitad más uno. En nuestro ejemplo, podríamos calcular la probabilidad de que la lectura original aparezca en 26 o más testigos.

Algunos lectores habrán detectado que nuestros cálculos siguen la regla de la distribución binomial, cuya fórmula es la de la ecuación 1.

Ecuación 1

En la ecuación 1, n es el número total de manuscritos, k es el número de veces que aparece una lectura dada y p es la probabilidad de que un escriba dado copie bien su ejemplar. El coeficiente n sobre k nos dice cuántas combinaciones posibles hay de cada conteo (en el ejemplo que dimos era 50). P es la probabilidad de que la lectura dada aparezca en k testigos. En nuestro caso, la probabilidad de la regla de la mayoría es la de la ecuación 2, en donde simplemente repetimos nuestro cálculo de arriba para = 26, = 27 y así hasta = 50, y luego sumamos los resultados (esto lo hace el símbolo de la sumatoria Σ):

Ecuación 2

Es decir, la probabilidad de que la lectura original se convierta en la lectura mayoritaria (con 26 testigos o más) es del 100%. Esto es lo mismo que decir que la probabilidad de que la lectura original sea la minoritaria es 0%. De hecho, en esta distribución binomial específica, lo más probable es que entre 42 y 50 manuscritos digan theos, como ilustra la Figura 3. Por ende, en un modelo simple como este, dada una mayoría aplastante a favor de una lectura dada, tiene sentido favorecer dicha lectura por encima de todas las demás.

Figura 3: La distribución binomial del ejemplo.

Metafóricamente, la hipótesis del texto mayoritario ve a los escribas como un coro de cantantes que, aunque individualmente puedan estar desafinados en algunas ocasiones, cuando cantan todos en conjunto pueden producir la nota correcta siempre. Esto es porque así algunos se desentonen, la mayoría de los cantantes sí va a estar cantando la nota correcta en cualquier compás dado, ahogando cualquier error minoritario. Así, a pesar de que los manuscritos tardíos puedan contener muchos errores distribuidos aleatoriamente en diversas unidades textuales, la lectura mayoritaria será la de mayores probabilidades de ser la autógrafa en cada unidad textual dada.

Considérese la Figura 4. Se trata de una colación de tres manuscritos, cada uno con cuatro unidades textuales. Como se puede ver, ninguno de los manuscritos contiene perfectamente el texto original, pero, si se toma la regla de la mayoría para cada unidad textual, se obtiene un texto combinado que tiene la lectura original en las cuatro. En la primera unidad, la lectura original aparece 3 veces de 3; en las restantes, el original es mayoritario con 2 de 3.

Manuscrito

Unidad 1

Unidad 2

Unidad 3

Unidad 4

A

Original

Original

Variante

Original

B

Original

Original

Original

Variante

C

Original

Variante

Original

Original

Combinado

Original (3)

Original (2)

Original (2)

Original (2)

Figura 4: Cálculo de un texto mayoritario combinado.

Es posible calcular los porcentajes de concordancia de unos manuscritos con los otros:

• A vs B: 50% (2/4)

• A vs C: 50% (2/4)

• B vs C: 50% (2/4)

Por ejemplo, el manuscrito A tiene original, original, variante, original. Coincide perfectamente con el manuscrito B solo en las dos primeras unidades. Las dos últimas unidades no coinciden (A variante y B original, y A original y B variante, respectivamente)31.

Ahora bien, si se calculan los índices de concordancia de los manuscritos individuales frente al texto mayoritario combinado, el índice es 75% (3/4) para todos ellos. Esto se debe a que cada manuscrito tiene exactamente una lectura variante y el texto combinado no tiene ninguna. Esto genera el interesante resultado de que el corpus bizantino es homogéneo cuando se compara con el texto combinado, pero heterogéneo cuando se comparan los manuscritos entre sí. Este resultado ha generado no poca confusión. Wallace32, por ejemplo, afirma que “entre los manuscritos griegos, lo que es hoy el texto mayoritario no se convirtió en la mayoría hasta el siglo ix [...] el texto mayoritario no existió en los primeros cuatro siglos”. No está claro a qué se refería Wallace con el término “texto mayoritario”. Podría interpretarse como que, si tuviéramos acceso a los papiros no egipcios de antes del siglo iv, ninguno de ellos se parecería a RP. Esta afirmación es problemática, pues supone que los papiros no egipcios eran muy similares a los papiros egipcios, o al menos muy diferentes de los unciales bizantinos, de lo cual no hay prueba. Además, para que la hipótesis del texto mayoritario se sostenga, no es necesario que los papiros no egipcios se parezcan individualmente a RP, solo que su combinación muestre claramente lecturas mayoritarias en la mayoría de las unidades textuales. Es decir, aun si RP solamente representara el texto bizantino tardío como Wallace sugiere33, podría de todos modos calcularse un texto mayoritario con los testigos más antiguos disponibles y considerarlo apropiado si en la mayoría de sus unidades textuales hay una mayoría clara apoyada por suficientes testigos. Es posible calcular textos mayoritarios para cualquiera de los siglos para los que hay evidencia34.

Por el otro lado, la hipótesis del texto ecléctico se basa en la noción de acumulación de errores, que señala que cuantas más generaciones existen entre el autógrafo y una copia, mayores son las probabilidades de que esta contenga corrupciones. Volviendo a la biblioteca de Cesarea, imaginemos que los cien escribas acuden a los escritorios siguiendo una regla muy particular. Cuando el primer escriba termina su copia, guarda el autógrafo en una casilla, lejos, y deja su copia en el escritorio para que el escriba siguiente la use como ejemplar. Cuando el segundo escriba termina de copiar dicha copia, guarda su ejemplar en el anaquel y deja su propia copia en el escritorio para que el tercer escriba la use como ejemplar. Y así sucesivamente. Esto significa que la cadena de transmisión se compone de copias de copias de copias. La copia del centésimo escriba está separada del autógrafo por cien generaciones.

Ahora supongamos que el escriba número 10 se equivocó al escribir y puso la palabra errada, causando que los otros 90 manuscritos que descienden de él estén en error también. Claramente, en una cadena de transmisión como esta, un solo error atávico puede desmentir a todos los descendientes de un testigo. Llega el siglo xx y el erudito de Oxford colaciona 49 manuscritos que dicen kai theos ēn o logos y que son tardíos (siglo vii en adelante) con un manuscrito que dice kai o kyrios ēn o logos y es menos tardío (siglo iv). Temiendo que la transmisión hubiera sido un juego de teléfono roto, el crítico textual ecléctico prefiere la lectura con la atestiguación más temprana.

Podemos comparar la metáfora del coro con la metáfora del teléfono roto usando grafos como los de la Figura 5. El modelo simplificado del texto mayoritario se funda en la idea de que todos los testigos sobrevivientes son descendientes directos e independientes del autógrafo (Figura 5 (a), la lectura del autógrafo está en rosa). El modelo ecléctico simplificado de la Figura 5 (b) presupone una sucesión de testigos, sin bifurcaciones. En el primer grafo, la lectura mayoritaria theos (2 de 3 copias) coincide con la lectura autógrafa, mientras que en el segundo grafo la situación se invierte.

(a) El modelo de la mayoría (simplificado)

(b) El modelo ecléctico (simplificado)

Figura 5: Los modelos en su forma más simple.

3. Hodges vs. Westcott y Hort

Estos paradigmas estilizados, si bien provechosos para la intuición, yerran por su poco realismo 35. En realidad, las versiones modernas de las dos hipótesis de crítica textual no adoptan estos modelos directamente sino unas formulaciones más complejas que buscan ser más consistentes con la historia transmisional.

Zane Hodges, explicando la mecánica de la hipótesis del texto mayoritario, propuso lo que con los años se empezó a conocer como el “truismo de Hodges”, que permite que los manuscritos tardíos no sean descendientes directos del autógrafo, sino de otros descendientes, conservando sin embargo el poder predictivo de la regla de la mayoría 36:

La tradición manuscrita de un libro antiguo se multiplicará de una manera razonablemente regular, excepto solo bajo las condiciones más excepcionales, con el resultado de que las copias más cercanas al autógrafo tendrán normalmente el mayor número de descendientes.

El truismo de Hodges puede ser representado gráficamente como se ilustra en la Figura 6. En este grafo, el autógrafo (el círculo ubicado en el centro) fue copiado cuatro veces y las copias fueron usadas a su vez como ejemplares para crear otras copias. La genealogía tiene cinco generaciones, con la primera generación (el autógrafo) teniendo 60 descendientes, como se puede ver en el rótulo del autógrafo. Las generaciones están conectadas por círculos verdes, los cuales están etiquetados con el número de descendientes de cada uno de los testigos de la respectiva generación. De este modo, vemos que cada uno de los testigos de la segunda generación tuvo 14 descendientes, que cada uno de los de la tercera tuvo 6 y cada uno de los de la cuarta tuvo 2. Esta genealogía es un truismo de Hodges porque, cuanto más lejano genealógicamente está un testigo del autógrafo, menos son sus descendientes. Así las cosas, si un escriba introduce una lectura errónea en la segunda generación, dicha lectura sería copiada 14 veces, apareciendo por tanto en 14 de 60 copias, es decir, en el 23,3% de la tradición. La lectura mayoritaria (en el 76,7% de las copias) es la original. Si el error es más tardío y aparece en la tercera generación, la lectura errónea se hace más minoritaria (10%) y, si aparece en la cuarta, lo es todavía más (3,33%). Por consiguiente, según Hodges, si las lecturas bizantinas son tan tardías como postulan los eclécticos, no podrían haberse vuelto tan mayoritarias (la mecánica transmisional las habría confinado a ser minoritarias). Las lecturas con mayoría aplastante son para Hodges las que tienen mayor potencial de ser originales, mientras que las lecturas minoritarias son probablemente tardías en un sentido genealógico y por lo mismo secundarias. La idea de que la transmisión textual del NTG se desarrolló siguiendo un patrón similar al truismo de Hodges se llama la “suposición de normalidad” 37.

Figura 6: Una genealogía de testigos que ejemplifica el truismo de Hodges.

Es posible ilustrar matemáticamente que la regla de la mayoría tiene un excelente poder reconstructivo en un truismo de Hodges. Los cálculos son complejos, no obstante, por lo que los omitimos en el presente artículo.

El modelo alternativo, la hipótesis de la recensión luciánica de Westcott y Hort, se muestra esquemáticamente en la Figura 7, en la que el tipo bizantino desciende de la recensión de Luciano, la cual fue compuesta usando lecturas de los otros tres tipos. Si se asume esta hipótesis, la regla de la mayoría deviene inútil para recuperar el autógrafo (círculo de abajo): ya que la mayoría de los manuscritos son bizantinos, la regla de la mayoría a lo sumo podría recuperar el texto de Luciano, no el texto original. En este modelo, si Luciano reemplazó una lectura original por una lectura secundaria, la lectura secundaria es la que se convierte en la mayoritaria, mientras que la lectura original, excluida del tipo bizantino, debe ser encontrada en los otros tipos (Westcott y Hort preferían el tipo “neutro”, cuyos representantes máximos eran el códice Sinaítico y el Vaticano). Dicho de otra manera, en este juego de teléfono roto, Luciano fue el jugador que equivocó el mensaje y que hizo errar a todos los que vinieron después.

Figura 7: Representación simplificada de la hipótesis de Westcott y Hort. Los círculos son testigos.

4. Wachtel vs. Robinson

Finalizado el siglo xx, Eldon Epp se lamentaba con elocuencia por el estancamiento teórico de la crítica textual del NTG38. Era claro que tanto la teoría de la recensión como el truismo de Hodges eran inadecuados. En cuanto a la primera, su insostenibilidad histórica llevaba muchos años siendo vox populi. En cuanto al segundo, es muy poco probable que la transmisión se hubiera dado de manera tan regular y uniforme39. Por ejemplo, el truismo de Hodges no captura apropiadamente el impacto de las persecuciones religiosas y la caída del Imperio romano en las frecuencias relativas de las lecturas. Igualmente, ignora las perturbaciones potencialmente causadas por la expansión del Islam y el hecho de que la mayoría de los manuscritos sobrevivientes fueron copiados dentro de las fronteras del Imperio bizantino, lo que podría haber llevado a que muchas lecturas antiguas que fueron mayoritarias originalmente y que existieron por fuera de Bizancio se hubieran extinguido por no haber sido mayoritarias dentro de Bizancio40.

El quid del problema era que ambos modelos disonaban con los hechos conocidos de la historia de la transmisión del NTG, bien fuera por simplificarla demasiado (Hodges), bien fuera por representarla erróneamente (Westcott-Hort). Es por esto que la llegada hace tres décadas de las hipótesis de Klaus Wachtel (crítico ecléctico) y Maurice Robinson (texto mayoritario) insufló vigor a los debates, con dos visiones más refinadas que concebían la transmisión textual en términos de un proceso gradual y más heterogéneo y complejo.

Para Wachtel, los manuscritos tardíos no se derivaron de una sola recensión, sino de un conjunto de alteraciones intencionales que se sucedieron de forma asincrónica e independiente entre los siglos iv y ix que orgánicamente dieron origen al corpus bizantino41, lo que habría llevado a que con el tiempo empezaran a pulular lecturas incorrectas que, de una manera artificial, terminaron convirtiéndose en las mayoritarias. En otras palabras, la fuente de las lecturas mayoritarias secundarias que vemos hoy en día no habría sido la recensión de Luciano, sino en realidad muchas modificaciones creadas sin coordinación central que se impusieron poco a poco en el período bizantino y ganaron predominancia.

La hipótesis de Wachtel se funda en la idea de que los escribas bizantinos tendían a hacer crítica textual en vez de simplemente copiar el ejemplar fielmente y en la presuposición de que en aquella época era muy común que los escribas mezclaran las lecturas de varios ejemplares al momento de crear una copia dada (que “contaminaran” las copias)42. La Figura 8 provee una ilustración de un proceso de Wachtel. En la figura, los testigos de color negro son los que contienen modificaciones intencionales y los amarillos son los manuscritos tardíos que no las contienen. Según Wachtel, la transmisión en los primeros siglos se caracterizó por ser relativamente desordenada y llevada a cabo por escribas no profesionales, mientras que la tardía habría visto una mayor preocupación de los escribas por obtener lecturas correctas, llevándolos a mezclar familias textuales de manera inadecuada y a producir accidentalmente textos menos correctos y altamente contaminados, todo dentro de los confines del Imperio bizantino (lo que les privaba de acceder a lecturas de otras localidades). De este modo, al tomarse cualquier manuscrito bizantino, se podría trazar su ascendencia a un gran número de ancestros de diferentes subfamilias. Cada ancestro habría aportado una o varias lecturas secundarias. El modelo de Wachtel es, pues, uno de hibridación y recombinación en alto grado. El resultado es que las lecturas mayoritarias no son las originales, sino simplemente las que lograron imponerse gracias a que los testigos con modificaciones intencionales fueron muy populares y tuvieron muchos más descendientes que los testigos bizantinos que no las tenían.

Figura 8: Un proceso de Wachtel simplificado.

Robinson comparte con Wachtel la visión de un proceso sin una autoridad central que impusiera un texto o textos bizantinos por decreto, uno en el que el corpus tardío se desarrolló de manera descentralizada a partir de los procesos de copia independientes de miles de escribas 43. Robinson revisa el truismo de Hodges para permitir que la transmisión sufra choques externos, tales como las persecuciones religiosas, la expansión del Islam, la transición de la escritura uncial a la minúscula, la destrucción de ejemplares unciales para convertirlos en palimpsestos y el efecto del clima en la conservación de los papiros tempranos, entre otros. Desde este punto de vista, el estado normal de una transmisión textual es un truismo de Hodges, pero dicha normalidad se ve perturbada por estos choques externos. La hipótesis plantea que los choques a lo largo de la historia no fueron suficientemente graves como para trastornar por completo la normalidad de la transmisión, pues si así hubiera sido, el sistema habría entrado en una transición de fase, es decir, se habría desordenado a tal punto que se habría vuelto caótico, impidiendo cualquier tipo de coherencia entre los testigos tardíos. Por consiguiente, el hecho de que el corpus bizantino sea tan homogéneo indica que los choques externos nunca llevaron al sistema transmisional a una fase caótica. Por ejemplo, en cuanto a las persecuciones, Robinson indica 44:

Se dice que diversas persecuciones, y en particular la de Diocleciano, diezmaron en tan ingentes cantidades los manuscritos del Nuevo Testamento que los tipos textuales que predominaban antes de ellas fueron eliminados, dejando solamente al tipo bizantino, que estaba empezando a tener su auge, para llenar el vacío. Esta idea se basa en demasiadas conjeturas: primero, se asume que un texto no bizantino era el dominante en el imperio Oriental; luego, que cuando los perseguidores exigían que se les entregaran las Escrituras para destruirlas, era el texto alejandrino el que, en cantidades desproporcionadas, terminaba siendo entregado. Las persecuciones, no obstante, no tenían en realidad preferencias por un tipo textual en particular cuando de destruir manuscritos se trataba. Los MSS entregados y destruidos en una región dada reflejaban la proporción general de los manuscritos existentes en ella, independientemente del tipo textual; y asimismo los manuscritos que sobrevivieron. Si se destruían 1000 manuscritos en un área dada en la que solo 100 de ellos eran bizantinos, aun una destrucción del 90% de los manuscritos habría dejado una proporción entre los sobrevivientes similar a la proporción entre los que fueron destruidos.

Es decir, una lectura que era minoría antes de la persecución habría permanecido minoría después de ella, pues la destrucción de testigos era aleatoria en relación con su tipo textual. Al término de la persecución, las lecturas habrían reiniciado su proceso reproductivo según el truismo de Hod­ges, excluyendo así la posibilidad de que una lectura minoritaria llegara a ser abrumadoramente predominante con el tiempo.

Mientras que Robinson admite implícitamente que las tradiciones locales de los territorios no bizantinos efectivamente se perdieron, postula que las frecuencias relativas de las lecturas encontradas en Bizancio fueron suficientes para mantener el carácter mayoritario de las lecturas originales. En otras palabras, si una lectura tenía la frecuencia relativa más alta fuera del Imperio bizantino, es probable que también la tuviera dentro de él. El que las lecturas distintivas de los papiros y unciales más antiguos disponibles no aparezcan en números considerables en los manuscritos bizantinos posteriores sugiere que nunca fueron lecturas mayoritarias en la cuenca mediterránea en general, dado que las lecturas egipcias, si hubieran sido originales y dominantes en la Antigüedad clásica, deberían haber dejado huellas también en el Este, que fue el principal eje del cristianismo en los primeros siglos y es en donde se conservaron los autógrafos por más tiempo 45.

Otros factores externos contribuirían a explicar por qué las lecturas mayoritarias son menos frecuentes en el corpus temprano. Para mencionar uno, el corpus temprano reflejaría una subfamilia egipcia local y muy idiosincrática que, por azar, se conservó gracias al clima seco del desierto, mientras que los papiros bizantinos se habrían perdido por causa de la humedad propia de su situación más septentrional.

La Figura 9 representa un proceso de Robinson (aunque muy simplificado). Robinson asume una normalidad limitada que a pesar de los choques externos sigue conservando el poder reconstructivo de la regla de la mayoría. En el gráfico, las equis representan testigos que han sido eliminados al azar por los choques externos. Nótese que la eliminación de testigos no conlleva necesariamente la eliminación de sus descendientes; esto es porque el ancestro puede ser eliminado después de que se hayan hecho copias del mismo. En este modelo, ningún testigo, ni temprano ni tardío, es “mejor” o “preferible”. Desde el punto de vista de Robinson, lo que se debe hacer es combinar las lecturas de todos los testigos sobrevivientes y usar la regla de la mayoría para producir un texto combinado, como lo vimos más arriba. Cada testigo individualmente considerado, sea egipcio, o bizantino, o de cualquier carácter, está cundido de errores. Sin embargo, al conjuntar muchos testigos, la regla de la mayoría produce una combinación en la que cada unidad textual contiene muy probablemente la lectura del autógrafo.

Figura 9: Modelo simplificado de Robinson con eliminación de testigos.

Algo que llama la atención es que un proceso de Robinson no es incompatible con la existencia de alteraciones intencionales al estilo de Wachtel. La diferencia está en que mientras Wachtel asume que las lecturas alteradas fueron desproporcionadamente más populares que las no alteradas, Robinson asume, en virtud del truismo de Hodges, que la tasa de reproducción de una lectura dependía fuertemente (aunque no exclusivamente) de la antigüedad de los testigos que la contenían y de la distribución geográfica de los mismos. Para Robinson, si una lectura era tardía o muy local, fuese alterada o no, no podía convertirse en una lectura de mayoría rotunda.

Por esta razón, el criterio fundamental de selección de lecturas según Robinson no es si las lecturas aparecen en un manuscrito antiguo o en uno reciente, sino que la lectura sea apoyada por una mayoría de los manuscritos, independientemente de su fecha de copia. Esto se justificaría porque en un proceso de Robinson, a diferencia de la hipótesis de Westcott y Hort, los testigos tardíos son relativamente independientes unos de otros, es decir, no se puede decir que descienden todos de una recensión posterior al siglo iv. El objetivo de Robinson es recuperar, a través de la regla de la mayoría, los arquetipos bizantinos primigenios ya extintos, que de tan antiguos (siglo i) serían muy similares a los autógrafos, o serían los autógrafos mismos. Por eso ha llamado a su hipótesis la de la “prioridad bizantina”. La palabra “prioridad” es usada con el sentido de “precedencia cronológica”, significando simplemente que antes de que existieran los textos egipcios de los unciales y los papiros, ya existían los arquetipos del corpus tardío (ergo, las expresiones “hipótesis de la prioridad bizantina” e “hipótesis del texto mayoritario” son sinónimas).

Podría decirse que, si Burgon aportó intuición y Hodges estructura conceptual, Robinson aportó la justificación histórica y filológica 46. Su ensayo The case for Byzantine Priority 47 es considerado la presentación clásica de la hipótesis del texto mayoritario (hay disponible una traducción de descarga gratuita en español 48). Sus ensayos sobre la originalidad del final largo de Marcos y la perícopa de la adúltera son también de gran interés 49.

4. Conclusión

A decir verdad, un proceso de Wachtel puede entenderse como un caso particular de un proceso de Robinson en el que las lecturas intencionalmente ajustadas se reproducen de forma muy intensiva. Sin embargo, es posible que aun cuando esto sea así, la regla de la mayoría siga siendo preferible a otros métodos de selección de lecturas. Esto es porque, dados los grandes volúmenes de manuscritos que fueron copiados a través de los siglos, la rata de reproducción de las lecturas ajustadas tendría que ser estupendamente alta como para revertir las frecuencias relativas. La exploración de este fenómeno podría ser un campo muy fértil para la investigación cualicuantitativa en los años a venir, en particular la cuestión: “si asumimos un proceso de Wachtel, ¿qué condiciones deben cumplirse para que la regla de la mayoría deje de ser preferible?”. Si resulta ser que la regla de la mayoría es mejor que la reconstrucción ecléctica aun asumiéndose un proceso de Wachtel, entonces ediciones como la Editio Critica Maior tendrían que ser completamente revisadas para hacerlas más cercanas al texto mayoritario (Wachtel es editor de la Editio).

Otra avenida investigativa muy importante tiene que ver con la historia de la transmisión. Desde un punto de vista histórico, ¿es más plausible un proceso de Robinson o un proceso de Wachtel? Para responder a esta pregunta es necesario examinar el corpus bizantino en detalle. Lastimosamente, la gran mayoría de los manuscritos bizantinos no han sido transcritos ni estudiados, lo cual representa una gran limitación. Por ejemplo, los promotores del texto ecléctico deben probar que las lecturas egipcias de los siglos iii y iv no solo existían en Asia Menor en el siglo ii, sino que también eran mayoritarias en esa región. Se esperaría que si este fue el caso, muchos de los manuscritos tardíos conservarían remanentes de estas lecturas, pero eso solo se puede averiguar colacionándolos. De forma similar, sería muy útil el poder calcular textos mayoritarios para cada siglo, de manera que se pueda determinar cuáles fueron las lecturas en las que el texto bizantino varió a través de la historia. Es claro que tener colaciones del corpus completo sería de un inmenso aporte al debate.

Finalmente, para ofrecer una comparación profunda de las teorías de Robinson y Wachtel, podría ser provechoso expresarlas en términos matemáticos claros, rigurosos y libres de ambigüedades, posiblemente usando el lenguaje de la probabilidad 50. Este objetivo es un desiderátum en el momento presente, pero es posible que en las próximas décadas, gracias al advenimiento de la inteligencia artificial y a la mayor familiaridad de los filólogos modernos con las técnicas de la estadística y las ciencias de la computación, el escenario cambie para mejor. Se podrían crear simulaciones computarizadas con mundos virtuales en los que diversos procesos de Wachtel y diversos procesos de Robinson puedan ser comparados en toda su complejidad, incluyendo cientos de variables y millones de unidades textuales, para determinar probabilísticamente qué tan efectiva sería la regla de la mayoría en ambas, y qué tan aconsejable sería complementarla o reemplazarla con los criterios eclécticos 51. Muchas otras avenidas de investigación esperan por ser descubiertas. A diferencia del siglo xx y su estancamiento teórico, el siglo xxi puede ser uno de florecimiento extraordinario para la disciplina.

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[recibido: 27/10/2024 – aprobado: 13/3/2025]

Apéndice

La siguiente tabla muestra los versículos en los que hay diferencias traducibles de alguna importancia entre la Reina-Valera 1960 y el texto griego de Robinson y Pierpont, edición de 2018. Para crearla, se procesó el aparato crítico de la traducción inglesa de Boyd 52 (idónea por su enfoque de equivalencia formal) y se identificaron lugares de variación entre Robinson-Pierpont y el Textus Receptus de Scrivener (1881) y la Editio regia de Estienne (1550). Después de examinar cada uno de los versos que resultaron y escoger subjetivamente las variantes más relevantes, se tradujo el texto de Robinson-Pierpont del griego al español en el estilo de la Reina-Valera y se resaltaron las diferencias. La lista busca ser comprehensiva, pero no es exhaustiva. En particular, cualquier diferencia derivada de que la Reina-Valera hubiera seguido un texto griego diferente a los dos mencionados (por ejemplo, una variante ecléctica) no se encuentra relacionada en esta tabla.

Libro

Capítulo

Verso

Reina-Valera 1960

Robinson-Pierpont 2018 en español

Mateo

3

11

él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

él os bautizará en Espíritu Santo.

Mateo

6

18

para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.

Mateo

9

36

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban lastimadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Mateo

10

8

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

Mateo

27

35

Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.

Marcos

3

32

Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan.

Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera, y te buscan.

Lucas

8

3

Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.

Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que les servían a ellos de sus bienes.

Lucas

9

23

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

Lucas

10

21

Sí, Padre, porque así te agradó.

Sí, Padre, porque así te agradó. Y volteando a mirar a los discípulos, dijo:

Lucas

14

5

Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?

Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su hijo o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?

Lucas

14

24

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena. Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.

Lucas

17

36

Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.

[Omite el verso]

Juan

8

6

Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo, haciendo como que no les escuchaba.

Juan

8

9

Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros

Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos

Hechos

8

37

Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

[Omite el verso]

Hechos

9

5

Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate

Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate

Hechos

12

25

Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan

Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron a Jerusalén, llevando también consigo a Juan

Hechos

15

34

Mas a Silas le pareció bien el quedarse allí.

[Omite el verso]

Hechos

21

8

Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea;

Al otro día, saliendo los que estaban con Pablo, fueron a Cesarea;

Hechos

25

14

Y como estuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo

Y como estuvo [el rey] allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo

Romanos

13

9

Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento

Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento

Romanos

14

24

[Los versos 14,24-26 son omitidos en este lugar, pero son añadidos después del 16,24]

Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

Romanos

16

25

Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

[Los versos 16,25-27 son omitidos en este lugar, pero son añadidos después del 14,23]

2 Corintios

7

13

Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros.

A través de esto hemos sido consolados. Y, añadiendo al consuelo que nos habéis dado, mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros.

Colosenses

1

14

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

en quien tenemos redención, el perdón de pecados.

Hebreos

2

7

Le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; todo lo sujetaste bajo sus pies.

Le coronaste de gloria y de honra; todo lo sujetaste bajo sus pies.

Hebreos

11

13

Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo

Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y saludándolo

Hebreos

12

7

Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Es para aprender disciplina que soportáis. Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Hebreos

12

20

porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;

porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada;

Santiago

5

12

sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en hipocresía.

1 Juan

2

23

Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre.

1 Juan

5

7

Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.

Porque tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres concuerdan.

Judas

1

24

Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría

Y a aquel que es poderoso para guardarlos a ellos sin caída, y presentarlos [o “presentaros”] sin mancha delante de su gloria con gran alegría

Apocalipsis

1

8

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Apocalipsis

1

11

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves

que decía: Escribe en un libro lo que ves

Apocalipsis

2

20

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa

Pero tengo contra ti que toleras a tu esposa Jezabel, que se dice profetisa

Apocalipsis

3

2

Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

Sé vigilante, y afirma las otras cosas que estás por desechar; porque no he hallado tus obras perfectas delante de mi Dios.

Apocalipsis

3

7

Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno la cierra, sino el que la abre, y ninguno abrirá:

Apocalipsis

5

14

Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron.

Apocalipsis

6

4

Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz

Y salió otro caballo, un caballo de fuego; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz

Apocalipsis

8

7

El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de la tierra se quemó, y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

Apocalipsis

8

13

Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay

Y miré, y oí a un buitre volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay

Apocalipsis

9

16

Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones.

Y el número de los ejércitos de los jinetes era miríadas de miríadas.

Apocalipsis

11

15

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo

Apocalipsis

11

19

Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

Y hubo relámpagos, voces, truenos y grande granizo.

Apocalipsis

12

3

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón de fuego, que tenía siete cabezas y diez cuernos

Apocalipsis

13

10

Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.

Si alguno tiene cautivos, va [a cautividad]; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.

Apocalipsis

14

18

Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Apocalipsis

15

3

justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.

justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones.

Apocalipsis

18

3

Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación

Porque todas las naciones han caído con el vino del furor de su fornicación

Apocalipsis

19

12

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Sus ojos eran llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas con nombres escritos; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Apocalipsis

20

2

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, el engañador del mundo entero, y lo ató por mil años;

Apocalipsis

21

6

Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.

Y me dijo: Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.

Apocalipsis

21

8

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas

Pero los cobardes, incrédulos, pecadores, abominables, homicidas

Apocalipsis

21

16

La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.

La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales, doce [mil estadios].

Apocalipsis

21

24

Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Y las naciones andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra le traerán a él [al Cordero] gloria y a ella [a la Nueva Jerusalén] el honor de las naciones.

Apocalipsis

22

19

Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida

Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida


  1. 1 Leggett – Paulson, “How many Greek New Testament manuscripts are there really?”.

  2. 2 OCallaghan, Introducción a la crítica textual del Nuevo Testamento, 77-95.

  3. 3 Ver Parker, Codex Sinaiticus, para un recuento detallado.

  4. 4 Ver Yi, From Erasmus to Maius, para una historia actualizada del uso del Vaticano en la crítica textual del Nuevo Testamento.

  5. 5 Burgon, The Traditional Text of the Holy Gospels.

  6. 6 Westcott – Hort, The New Testament in the Original Greek, 135-139.

  7. 7 Sturz, The Byzantine text-type and New Testament textual criticism, 62; Zuntz, The Text of the Epistles, 55-56.

  8. 8 Holmes, “The ‘Majority Text Debate’”, 15; Gurry, “Where did the Byzantine text come from?”.

  9. 9 Como Parker, An Introduction to the New Testament Manuscripts and their Texts; Aland – Aland, The Text of the New Testament; Porter – Pitts, Fundamentals of New Testament Textual Criticism; Hixson – Gurry (eds.), Myths and Mistakes in New Testament Textual Criticism.

  10. 10 Como, por ejemplo, Chapa, La transmisión textual del Nuevo Testamento; OCallaghan, Introducción a la crítica textual del Nuevo Testamento; Walder, Una introducción a la crítica textual del Nuevo Testamento.

  11. 11 Algunos son los estudios de Govier, The Majority Text Debate; Wisselink, Assimilation as a Criterion for the Establishment of the Text, c. 1; Boogert, The Origin of the Byzantine Text; Andersen, “Arguments for and Against the Byzantine and Alexandrian Text Types”, y Lanier, “Taking Inventory on the ‘Age of the Minuscules’”. Otras obras informativas son las de Pickering, The Identity of the New Testament Text IV, esp. cc. 1-4; Zeolla, Differences Between Bible Versions Translation Principles, Greek Text-types, and KJV-onlyism, cc. 6-11, y Robinson, “The Case for Byzantine Priority”. Ver también la revisión crítica de Wallace, “The Majority Text Theory”.

  12. 12 Hodges, “The Greek Text of the King James Version”; Hodges, “Modern Textual Criticism and The Majority Text. A Response”; Hodges, “Modern Textual Criticism and The Majority Text. A Surrejoinder”; Hodges, “The Implications of Statistical Probability for the History of the Text, appendix C”; Robinson, “The Case for Byzantine Priority”; Robinson, Scribal Habits Among Manuscripts of the Apocalypse; Robinson, “The Recensional Nature of the Alexandrian Text-Type”; Robinson, “Preliminary Observations Regarding the Pericope Adulterae”; Robinson, “Crossing Boundaries in New Testament Textual Criticism”; Robinson, “In Search of the Alexandrian Archetype”; Robinson, “The Long Ending of Mark as Canonical Verity”; Robinson, “Rule 9, Isolated Variants, and the “Test-Tube”; Robinson, “The Pericope Adulterae”.

  13. 13 Farstad – Hodges (eds.), The Greek New Testament According to the Majority Text.

  14. 14 Robinson – Pierpont (eds.), The New Testament in the Original Greek: According to the Byzantine-Majority Textform; Robinson – Pierpont (eds.), The New Testament in the Original Greek. Byzantine Text Form (2005); Robinson – Pierpont (eds.), The New Testament in the Original Greek. Byzantine Text Form (2018). El repositorio oficial está disponible en GitHub: https://github.com/byztxt/byzantine-majority-text. Ver también https://byzantinetext.com/.

  15. 15 Los manuscritos no fueron examinados directamente, sino que los editores se valieron de colaciones previamente desarrolladas por von Soden, Tischendorf y Hoskier, ver: Farstad – Hodges (eds.), The Greek New Testament According to the Majority Text, VI; Robinson – Pierpont (eds.), The New Testament in the Original Greek. Byzantine Text Form, IX.

  16. 16 Se sabe que Erasmo usó al menos ocho códices bizantinos disponibles en Basilea (de entre un lote de 60 que fueron importados por el dominico Juan de Ragusa en 1437); Andrist, “Structure and History of the Biblical Manuscripts used by Erasmus for his 1516 Edition”, 81; cf. Combs, “Erasmus and The Textus Receptus”, 45. Otros TR posteriores incrementaron la base manuscrita, pero no sustancialmente (Scrivener, A Plain Introduction to the Criticism of the New Testament, II, 189-190). Pickering solamente utiliza los manuscritos de la familia 35 (Pickering, The Greek New Testament According to Family 35). La edición de Antoniades (Kleovulos – Christodoulou of Stavroupoli – Antoniades (eds.), The New Testament, Approved by the Great Church of Christ) combinó poco más de una centena de leccionarios bizantinos tardíos (unos 60 en los evangelios, unos 30 en los praxapostoli y unos 24 en el Apocalipsis; Rife, “The Antoniades Greek Testament”, 59-60).

  17. 17 Robinson, “The Case for Byzantine Priority”, 533; Wallace, “The Majority Text Theory”, 718.

  18. 18 Farstad – Hodges (eds.), The Greek New Testament According to the Majority Text, VI.

  19. 19 Robinson, “Collation of the 2005 Byzantine text type with the 1912 Antoniades corrected edition”.

  20. 20 Robinson, “Collation of the 2005 Byzantine text type with the 1550 Stephanus Textus Receptus”.

  21. 21 George, The History of the Reina-Valera 1960 Spanish Bible, 114-126.

  22. 22 Como la edición de las Sociedades Bíblicas Unidas, la serie Nestle-Aland y la Editio Critica Maior.

  23. 23 El cálculo se realizó analizando el aparato de Robinson y Pierpont. Para cada libro, se sumó el número de palabras que aparecen en el aparato y que están asociadas a una variante de las ediciones Nestle-Aland (solo se cuentan aquellas variantes de las ediciones 27 y 28 en las que ambas contienen la variante). Ese número luego se dividió entre el número total de las palabras del texto bizantino, lo cual produjo el porcentaje presentado en la gráfica.

  24. 24 No se contabilizaron los pasajes marcados por las ediciones Nestle-Aland como espurios. Esto significa que, por ejemplo, en Marcos y Juan, donde están el final largo y la perícopa de la adúltera, respectivamente, el porcentaje de diferencia real es mayor al presentado en el diagrama.

  25. 25 Boyd (ed.), The Text-Critical English New Testament. Byzantine Text Version. Agradecemos a Adam Boyd por facilitarnos los archivos planos de su traducción, lo cual hizo posible el análisis de datos.

  26. 26 Para obtener los números se calculó, para cada libro, el número de palabras inglesas que contienen una variante traducible y se dividió entre el número de palabras inglesas totales. Se tuvieron en cuenta las variantes marcadas por Boyd como CT (critical text), ECM (Editio Critica Maior), NA (Nestle-Aland) y SBL (Society of Biblical Literature).

  27. 27 Ver Black – Cerone (eds.), The Pericope of the Adulteress in Contemporary Research, y Black (ed.), Perspectives on the Ending of Mark. 4 views para una visión general de ambos debates.

  28. 28 Vgr. Mt 19,17; Mc 1,2.41; 6,33; 9,49; Hch 19,16; 1 Cor 9,15; etc.

  29. 29 Boyd, The Text-Critical English New Testament. Byzantine Text Version.

  30. 30 Como los 50 manuscritos son una muestra no aleatoria de las 100 iniciales, se podrían diseñar cálculos más sofisticados. Hemos simplificado la exposición en aras de mantener la claridad.

  31. 31 Es perfectamente posible que la misma lectura aparezca por azar en dos testigos diferentes que no están relacionados entre ellos. La probabilidad de que las variaciones de este tipo se vuelvan mayoritarias es casi nula, sin embargo, en virtud de la fórmula binomial.

  32. 32 “The Majority Text Theory”, 731-734.

  33. 33 Basado en Ralston, The Majority Text and Byzantine Texttype Development. Cf. Robinson, “The Case for Byzantine Priority”, 591.

  34. 34 Ver Robinson, “Dan Wallace’s BEST Objections Against the Byzantine Text (Part 1)”; Lembke, “Erste Analysen”.

  35. 35 Wallace, “The Majority Text Theory”, 730 (y esp. n. 83) considera que “en la investigación histórica, la probabilidad estadística es casi siempre inservible, especialmente cuando está basada en presuposiciones equivocadas”. Su crítica es inválida, no obstante, pues a pesar de estar formulada en apariencia contra la teoría de Robinson, en realidad lo que ataca es la metáfora del coro, que es por supuesto un modelo inadecuado.

  36. 36 Hodges, “The Greek Text of the King James Version”.

  37. 37 Robinson, “The Case for Byzantine Priority”, 539-541.

  38. 38 Epp, Perspectives on New Testament Textual Criticism, especialmente 59-100, 125-209.

  39. 39 Gordon Fee expresó sus críticas al truismo de Hodges en un debate con este en una interesante serie de artículos en 1978. En esencia, la mayor debilidad del truismo es que ofrece una visión demasiado simplificada de la historia transmisional. Fee, “Modern Textual Criticism and The Revival of The Textus Receptus”; Hodges, “Modern Textual Criticism and The Majority Text. A response”; Fee, “Modern Textual Criticism and The Majority Text. A Rejoinder”; Hodges, “Modern Textual Criticism and The Majority Text. A Surrejoinder”.

  40. 40 Holmes, “The ‘Majority Text Debate’”, 16-17; Metzger – Ehrman, The Text of the New Testament. Its Transmission, Corruption, and Restoration, 218-222.

  41. 41 Wachtel, Der byzantinische Text der katholischen Briefe, 20-43, 73-89, 133, 159-202; Wachtel, “The Byzantine Text of the Gospels”.

  42. 42 Wachtel, Der byzantinische Text der katholischen Briefe, 180-186. Ver Mink, “Problems of a Highly Contaminated Tradition”, para una visión wachteliana de la contaminación en la tradición del NTG.

  43. 43 Robinson, “The Case for Byzantine Priority”, 608-610.

  44. 44 Ibid., 572-573.

  45. 45 Robinson, “The Case for Byzantine Priority”, 601-603.

  46. 46 Ver Robinson, “Crossing Boundaries in New Testament Textual Criticism”; Robinson, Scribal Habits Among Manuscripts of the Apocalypse; Robinson, “The Recensional Nature of the Alexandrian Text-Type”; Robinson, “In Search of the Alexandrian Archetype”; Robinson, “Rule 9, Isolated Variants, and the “Test-Tube” Nature of the NA27/UBS4 Text”.

  47. 47 Robinson, “The Case for Byzantine Priority”.

  48. 48 Robinson, La superioridad del texto bizantino del Nuevo Testamento.

  49. 49 Robinson, “The Long Ending of Mark as Canonical Verity”; Robinson, “Preliminary Observations Regarding the Pericope Adulterae”; Robinson, “The Pericope Adulterae”. Sobre este tema, ver también Snapp, Authentic; Snapp, Jesus and the Adulteress.

  50. 50 Un formalismo propuesto recientemente se puede encontrar en Rodríguez, “A Mathematical Formulation of Textual Criticism”.

  51. 51 Para un recuento de la historia de los criterios eclécticos, ver Epp, “Critical Editions and the Development of Text-Critical Methods, Part 2”.

  52. 52 Boyd (ed.), The Text-Critical English New Testament. Byzantine Text Version.