El libro de los Números como “quintaesencia de la Torá”

Una nueva clave para estructurar el cuarto libro de Moisés

Francesco Cocco

Pontificia Università Urbaniana

p.cocco@urbaniana.edu

https://orcid.org/0000-0002-7237-8577

Resumen: Uno de los retos más grandes que pone el libro de los Números es entender la lógica que rige la disposición del material del que está formado el cuarto libro de la Torá. Este artículo presenta una reseña de las principales hipótesis de estructura desarrolladas en el pasado y, a la vez, ofrece una nueva propuesta para entender el marco conceptual del libro, enfocando toda la narrativa de Números bajo el lema de “enseñanzas de la generación del éxodo a la nueva generación que nace en el desierto”.

Palabras clave: Números. Estructura. Camino en el desierto. Vieja y nueva generación. Enseñanza/educación.

The Book of Numbers as “Quintessence of the Torah”

A New Key to Structure the Fourth Book of Moses

Abstract: One of the greatest challenges of the Book of Numbers is understanding the logic that governs the arrangement of the material from which this fourth Torah book is made. This article presents an overview of the main structure hypotheses developed in the past and offers a new proposal to understand the conceptual framework of the book, focusing the entire narrative of Numbers under the motto of “teachings of the ‘exodus’ generation to the new generation born in the desert”.

Keywords: Numbers. Structure. Path in the desert. Old and new generation. Teaching/education.

El libro de los Números, cuyo título en hebreo es bammidbār (“en el desierto”) 1, describe la vida del pueblo de Israel en un largo período de alrededor de cuarenta años (cf. Nm 1,1 y Dt 1,3), de los que el viaje en el desierto desde Sinaí (cf. Nm 10,11-12) a las llanuras de Moab (cf. Nm 33,49-50) constituye la mayor parte. Desde la época de Orígenes 2, el hecho más notable referente a Números ha sido la falta de orden y la presencia de una gran variedad de material aparentemente incoherente 3, lo que ha causado que fuera el libro del Pentateuco menos estudiado. Últimamente, sin embargo, Números ha recobrado importancia en el estudio de la Torá, hasta convertirse, por decirlo con palabras de Jean Louis Ska, en “el nuevo campo de batalla de la investigación sobre el Pentateuco” 4, como testimonian las numerosas publicaciones sobre este libro que han florecido recientemente 5.

Gracias a su compleja naturaleza, resulta extremadamente difícil encontrar en Números un tema general que abarque todo el libro y la cuestión de la estructura interna del texto siempre ha sido un tema difícil de resolver entre los expertos. Algunos de ellos son de la opinión de que el volumen es solo una parte seccionada del Pentateuco que no tiene existencia propia, y justamente por esta razón explican la dificultad de establecer su estructura. Otros atribuyen el aparente desorden del libro al hecho de ser un conglomerado de diferentes fuentes y tradiciones. Sin embargo, en los últimos años ha habido una creciente conciencia de que el problema no es tanto la falta de orden y coherencia en el libro, como el fracaso de los intérpretes para entrar en su lógica. Varios exégetas han reconocido que existe la posibilidad de encontrar pistas estructurales en el libro de los Números, aunque no tan fácilmente como en otros libros, y han propuesto varias estructuras 6.

Lo que sigue quiere ser un breve análisis de las principales hipótesis de solución del problema de la estructura del libro de los Números, junto con una nueva propuesta desarrollada por quien escribe 7.

1. La estructura del libro de los Números: estado de la cuestión

Nuestro objetivo inicial es investigar la lógica estructural que hay detrás del libro de los Números y es responsable de su forma actual, repasando los diferentes esquemas sugeridos hasta ahora y tomando nota de las pistas estructurales que, a nuestro parecer, aún no han sido relevadas en el texto.

En la búsqueda de la estructura de Números, los exégetas han utilizado diferentes tipos de criterios para dividir el libro, tales como fuentes, tradiciones, indicadores geográficos y claves temáticas. Parece recomendable, por lo tanto, empezar por examinar las estructuras propuestas por varios estudiosos, agrupándolas de acuerdo con los criterios empleados por cada uno de ellos.

1.1. Estructuras basadas en la hipótesis documentaria o en la historia de las tradiciones

Siguiendo el ejemplo de las teorías críticas de las fuentes, diversos exégetas sostienen la opinión de que el libro de los Números está compuesto por materiales de las tradiciones Yavista (J), Elohísta (E) y Sacerdotal (P). La estructura del libro de los Números propuesta por este grupo de estudiosos se puede resumir de la siguiente manera:

Nm 1,1–10,28: todo material P

Nm 10,29–25,18: un compuesto de J, E y P

Nm 26,1–36,13: todo material P o post-P (el capítulo 32 sería compuesto) 8

Otros exégetas han tratado de distinguir diversas tradiciones en Números y de dividir el libro a partir de ellas. De ahí que, por ejemplo, según Noth, Nm 1,1–10,10 contiene la tradición de la revelación en el Sinaí (Got­tesoffenbarung am Sinai), que comienza en la segunda mitad del libro del Éxodo, mientras que Nm 10,29–36,13 abarca tradiciones pre-sacerdotales (vorpriesterschriftlich). Siempre según el mismo autor, dentro de estas narraciones pre-sacerdotales, los capítulos 21 y 32 presentarían el tema de la conquista de la tierra (das Thema der Landnahme) 9.

Cabe señalar que estas estructuras no parecen prestar la debida atención al texto en su forma actual, centrándose únicamente en las etapas de su formación 10. Como resultado, el marco conceptual subyacente al libro escapa a este tipo de análisis. Cualesquiera que sean las etapas anteriores, está lejos de ser probable que el material narrativo se haya juntado al azar en la forma actual. Por el contrario, en la redacción final del libro realizada por los responsables de su disposición actual debe de haber entrado en juego una lógica narrativa bien definida. El orden narrativo de un libro es ya en sí mismo una interpretación en forma embrionaria y, por lo tanto, el fracaso en comprender la lógica narrativa equivale a perder el mensaje mismo del libro. Lo que nos lleva a decir que, por el momento, el marco narrativo de Números aún está por descubrirse.

1.2. Estructuras basadas en criterios geográficos

La gran mayoría de las estructuras propuestas se fundamentan en criterios geográficos 11, puesto que, en ausencia de muchas evidencias estructurales tangibles, los exégetas tienen pocos recursos sin depender de esas escasas pistas en el texto, entre las cuales las geográficas parecen ser las más prominentes 12. Estas estructuras tienen el mérito de considerar el texto existente como una unidad. Sin embargo, y a pesar de que se fijan todas en los indicadores geográficos como base para dividir el texto, la delimitación de las unidades difiere de un autor a otro. Las que siguen a continuación son las tres propuestas principales, cada una de las cuales abarca un grupo de exégetas 13:

I. Primer modelo 14

a. En el desierto del Sinaí (1,110,10)

b. Del Sinaí a Cades (10,1122,1)

c. En las llanuras de Moab (22,236,13)

II. Segundo modelo 15

a. En el desierto del Sinaí (1,110,10)

b. Del Sinaí a Cades (10,1120,13)

c. De Cades a las llanuras de Moab (20,1436,13)

III. Tercer modelo 16

a. El desierto del Sinaí (1,110,10)

b. Al norte del Sinaí, al oeste de Araba (10,1121,9)

c. Al este de Araba (21,1036,13)

A pesar de que todos compartan la opinión de que los marcadores geográficos constituyen los elementos estructurales más probables, casi no hay consenso entre los exégetas en cuanto a la delimitación de la segunda y tercera secciones. Además, cabe señalar que hay otras estructuras basadas en el criterio geográfico, diferentes de estos tres modelos 17.

Una conclusión que se puede extraer de la existencia de estas múltiples y variadas estructuras basadas en indicadores geográficos es que estos no son señales tan evidentes y verificables como para ser considerados elementos estructurales del libro, porque, de ser así, la mayoría de los autores (si no todos) los habrían percibido de la misma manera. Otro hecho que socava la validez de estas referencias geográficas como factores estructurales del libro es que dichas particiones incluyen no solo los acontecimientos ocurridos en las áreas geográficas identificadas, sino también los movimientos del pueblo de un lugar a otro. En esta línea, Gray señala que los escenarios geográficos del desierto del Sinaí, el desierto de Parán y las estepas de Moab están conectados por el relato de la marcha desde el Sinaí hasta Parán o Cades (10,12-28; 10,33–12,16a) y el de la marcha de Cades hasta las estepas de Moab (20,22–21,32) 18. Ahora bien, los tres modelos anteriores agrupan de una forma u otra tanto los eventos acontecidos en un área geográfica como también los movimientos que conectan los lugares que aparecen a continuación. De ser así, como observa Lee, estas estructuras no se basarían estrictamente en criterios geográficos, sino que presupondrían alguna otra lógica interna que no sea una mera división espacial; lo que explicaría semejante mezcla de eventos y movimientos 19.

También hay que tener en cuenta que, si consideramos los marcadores geográficos como factores estructurales del libro, todavía hay muchos más, aparte de los mencionados anteriormente. Knierim ha identificado siete indicadores geográficos en el libro de los Números: el desierto del Sinaí (1,1–10,10), las llanuras de Moab (22–36) y los territorios intermedios: el desierto de Parán (10,12; 12,16), la tierra de Edom (20,23; 21,4), el Negeb (21,1), las tierras de Moab (21,11.13.20; 22,1), y las tierras de los amorreos (21,13.21.31) 20. Como indica correctamente este autor, una estructura basada en marcadores geográficos debería tener que vérselas, naturalmente, con todas estas referencias geográficas. Sin embargo, ninguna de las estructuras basadas en los criterios geográficos incluye todos estos lugares. Ahora bien, ¿cuál podría ser el motivo de una selección tan arbitraria de estos pocos sitios? Podría ser el criterio de importancia: algunos lugares parecen ser más relevantes que otros. Si ese fuera el caso, habría que concluir que existen otros factores que contribuyen a la importancia de estos lugares además del mero hecho de ser indicadores geográficos; puesto que, si la sola referencia geográfica hubiera sido lo relevante, la totalidad de los indicadores habrían encontrado cabida en las estructuras propuestas.

Todos estos argumentos hacen pensar que, aunque indudablemente haya referencias geográficas en el libro de los Números, estas mismas no constituyen elementos estructurales del libro. En resumen, el texto actual del libro no parece atribuir una importancia primordial a las referencias geográficas; estas mismas no parecen tener un papel estructural, sino más bien informativo. Además, una estructura basada en indicadores geográficos no llega a captar la naturaleza dinámica del libro de los Números 21. Los factores estructurales deben, por lo tanto, buscarse en otros aspectos del libro.

1.3. Estructuras basadas en criterios temáticos

En búsqueda de la estructura del libro de los Números, varios expertos han identificado ciertos temas generales que, a su parecer, son tan decisivos en la elaboración del libro que deben haber tenido un papel esencial en su composición. Entre ellos, se destacan los siguientes: “muerte de la vieja generación y nacimiento de la nueva generación” (Olson) 22; “preparación y ejecución de la campaña migratoria” (Knierim y Coats) 23 y “castigo y perdón” (Lee) 24. El aspecto más notable de estas estructuras es que todas ellas presuponen un tema unificador detrás de la composición de Números, tema que mantendría cohesionado el texto en su forma actual. Sin embargo, tampoco estas propuestas están exentas de inconvenientes, como veremos a continuación.

El trabajo de Olson en búsqueda de la estructura general del libro de los Números tiene el mérito, entre otras cosas, de ser un intento sustancialmente diferente a los anteriores. Teniendo en cuenta la unidad del libro en su forma actual, él encuentra el tema principal de Números en el relato de los espías (Nm 13–14). En el capítulo 14, el Señor hace dos pronunciamientos cruciales, declarando al pueblo de Israel que “ninguno de ellos verá la tierra que prometí con juramento a sus padres. Nadie de los que me han rechazado la verá”; y afirmando al mismo tiempo que “vuestros niños, de los que dijisteis que caerían cautivos, los haré entrar y conocerán la tierra que vosotros habéis despreciado” (cf. Nm 14,23-24.31). Observando el papel estructural de estas palabras en la narrativa, Olson opina que el tema subyacente a Números es la transición de la generación del éxodo a la nueva generación 25. Según nuestro autor, el punto de división en la narrativa está en la segunda lista del censo que se encuentra en el capítulo 26, ya que marca el final de la vieja generación y el comienzo de la nueva generación 26. Por consiguiente, Olson divide el libro en dos secciones:

I. La muerte de la vieja generación (1,1–25,18)

II. El nacimiento de la nueva generación (26,1–36,13)

Cabe señalar que, aunque Olson observe que el relato de los espías funcione como un hito en la narrativa, los puntos cardinales en los que basa su estructura son las dos listas censales de los capítulos 1 y 26 27. Si bien dice que la segunda lista del censo (Nm 26) marca el comienzo de la nueva generación, parece no considerar suficientemente el hecho de que la nueva generación ya estaba en marcha desde el período inmediatamente posterior a la expedición de los espías. Es cierto que la segunda lista del censo concierne exclusivamente a la nueva generación (cf. Nm 26,64), pero esta nueva generación ya existía junto con la generación anterior, porque la nueva generación está compuesta por Caleb, Josué, los “niños” (los que tenían menos de veinte años en el momento de la expedición de los espías) y aquellos que nacieron en el desierto a partir de entonces (cf. Nm 14,24.29-31) 28. Por lo tanto, una transición abrupta de generaciones tal como la concibe Olson sigue siendo al menos problemática. Además, este esquema no parece reconocer el valor de la formación de la nueva generación en el tiempo del desierto.

La búsqueda del género literario del libro de los Números ha llevado a Knierim y Coats a la conclusión de que el relato puede comprenderse como una saga de campaña militar, con dos secciones de preparación y ejecución, un patrón que se encuentra comúnmente en muchos textos del Cercano Oriente antiguo, así como en otras partes de la Biblia 29. A raíz de esto, ambos autores dividen el texto de Números en dos secciones, de la siguiente manera:

I. La organización de la campaña litúrgico-militar (1,110,10)

II. La saga de la campaña en sí misma (10,1136,13)

Si bien este esquema ofrece una nueva visión de la disposición de los Números, comprendiéndolo como preparación para la campaña litúrgico-­militar en la primera parte y como relato de la campaña en sí misma en la segunda, hay diversos elementos en el libro que no parecen poder incluirse en dicha estructura. En primer lugar, la relación mutua entre preparación y ejecución de la campaña no es tan clara como se pretende: en un esquema de preparación-ejecución, la preparación debe estar presentada en vistas de la ejecución y la ejecución debe seguir a la preparación. Es exactamente lo que pasa, por ejemplo, entre Ex 25–31 y Ex 35–40 30. En Nm 10,11–36,13, sin embargo, hay bastante material que de ninguna manera se puede entender como conectado a Nm 1,1–10,10 bajo el modelo de preparación-ejecución: así por ejemplo Nm 12; 15–20; 22–30; 33–36. En resumidas cuentas, solo unos pocos sucesos contenidos en la sección Nm 10,11–36,13 pueden explicarse en términos de ejecución de lo que se ha ido preparando en Nm 1,1–10,10 31.

Hay que decir que los mismos Knierim y Coats habían notado ya esta incongruencia, atribuyéndola al material más antiguo que existía en Nm 11–36, antes de que se produjeran las ampliaciones textuales contenidas en Nm 1–10 32. Sin embargo, esta explicación no compensa del todo la debilidad del esquema para interpretar una parte importante del texto. Además, este esquema no toma suficientemente en cuenta el cambio narrativo representado por la historia de los espías en Nm 13–14. Si bien el tema de la preparación tiene sentido en lo que respecta a la marcha hasta que se refiere a la expedición de los espías, no parece ser aplicable a la parte posterior, dado que todos los que realizaron la preparación –excepto Caleb y Josué– fueron condenados a muerte en el desierto (cf. 14,22-24; 29–31) 33. Entonces, el vínculo entre el pueblo de Israel en las llanuras de Moab (al final de Números) y la preparación en Nm 1,1–10,10 es, en el mejor de los casos, tenue.

Lee, quien emplea el enfoque exegético del análisis conceptual 34 en su análisis de Números 10,11–36,13, descubre en la historia de los espías (Nm 13–14) la ruptura narrativa principal y la base del marco conceptual que resume bajo el lema “castigo y perdón”. Según él, el castigo del Señor se revela en el hecho de que la generación del éxodo no entrará en la tierra prometida, sino que morirá en el desierto; mientras que el perdón del Señor se manifiesta en que la promesa de la tierra no se anula, ya que la próxima generación la poseerá (cf. Nm 14,20-24.26-31). Estos dos aspectos de la respuesta del Señor constituirían el marco conceptual para entender el contenido de Nm 10,11–36,13 35. De acuerdo con esta hipótesis, Lee divide Nm 10,11–36,13 de la siguiente manera:

I. Evento: campaña fallida para ingresar en la tierra prometida desde el sur (10,1114,45)

II. Consecuencia: la entrada en la tierra prometida se retrasa cuarenta años (15,136,13) 36

En la segunda sección, Lee encuentra otro cambio narrativo en Nm 21,1-3, que según él “marca la finalización del castigo sobre la generación del éxodo” y “anuncia la llegada de la siguiente generación de los israelitas” 37. A la luz de esta observación, Lee divide la sección (Nm 15,1–36,13) en dos subunidades de la siguiente manera:

A. Cumplimiento del castigo de yhwh para toda la generación del éxodo: muerte de la generación del éxodo (15,120,29)

B. Realización del perdón de yhwh para la generación del éxodo: la llamada de la nueva generación a ser nuevo destinatario de la promesa divina de la tierra (21,136,13) 38

Si bien la individuación de los dos aspectos de la respuesta del Señor al fracaso de Israel –a saber, el castigo y el perdón– llevada a cabo por Lee es formidable, la división en dos compartimientos –la “generación del castigo” y la “generación del perdón”– mutuamente excluyentes en Nm 21,1-3 no parece del todo convincente. La coexistencia de ambas generaciones es un hecho en el libro de los Números hasta que todos los miembros de la generación del éxodo dejen de existir, de lo cual no podemos estar seguros antes de la información que se nos proporciona tan solo en Nm 26,64. Si el castigo de la generación del éxodo llegara a su fin en Nm 20,29 y la nueva generación emergiera en Nm 21,1, la muerte de muchos israelitas por mordedura de serpiente (Nm 21,6), como también la muerte de los veinticuatro mil por la peste (Nm 25,9), serían hechos inexplicables. No sería apropiado explicar la muerte de un número tan grande de personas a la nueva generación como consecuencia de sus fracasos; puesto que, en el marco conceptual propuesto, esta misma nueva generación es beneficiaria del perdón del Señor y es fiel a él.

Por otra parte, quedaría por entender el significado de la victoria inicial de Israel sobre los cananeos (Nm 21,1-3), en un contexto en el que la generación del éxodo y la segunda generación coexisten. Parece ser que el relato de Nm 21,1-3 no está tan preocupado por mostrar que la victoria sobre los cananeos ocurrió en el cuadragésimo año, ya que no hay mención cronológica. Que este acontecimiento ocurriera en el cuadragésimo año se infiere sobre la base de referencias cronológicas dadas en otros lugares (Nm 20,28 y 33,28). Si la narración estuviera interesada en demostrar que ocurrió al finalizar el castigo en el cuadragésimo año, seguramente ofrecería la referencia correspondiente. A falta de una indicación cronológica, por lo tanto, parece insostenible suponer que el relato de Nm 21,1-3 se haya interpolado en el lugar actual para mostrar que la victoria se produjo en el cuadragésimo año después de la finalización del castigo. Además, ya en las palabras del Señor (cf. Nm 14,20-24.26-31) se expresa su disposición a perdonar. Por tanto, parece difícil argumentar que el perdón se realiza después de que se haya ejecutado el castigo. Estas y otras consideraciones parecidas llevan a la conclusión de que considerar Nm 21,1-3 como línea divisoria entre la vieja y la nueva generación parece poco más que arbitrario.

El hecho de que parezca no existir un esquema perfecto que explique la lógica interna de la disposición actual de Números y capture completamente su dinamismo, muestra que aún debe continuar la búsqueda de un marco conceptual y de una estructura subyacente a nuestro libro. Lo que sigue es precisamente un intento de descubrir el tema unificador y proponer, a raíz de ello, una nueva estructura del libro de los Números.

2. La estructura del libro de los Números: una nueva propuesta

Antes que nada, cabe precisar que esta propuesta de estructura del libro de los Números es nueva no en el sentido de que no incluya elementos ya presentes en otras propuestas, sino por el hecho de que aborda el problema desde un nuevo punto de vista, sirviéndose, cuando sea necesario, de los resultados de otras propuestas, pero desde una perspectiva diferente.

Creemos que la primera tarea para establecer la estructura de un libro bíblico consiste en reconocer los puntos nodales en la narración y descubrir el tema subyacente que rige el orden actual del libro. Esta sección, por lo tanto, se abre con un examen de las variaciones narrativas presentes en el libro de Números, principalmente a partir de las evidencias literarias resultantes de una lectura sincrónica del texto.

* * *

Como hemos tenido la oportunidad de señalar anteriormente, diversos estudiosos ya han evidenciado la importancia fundamental de la historia de los espías en Nm 13–14 a la hora de establecer cuales sean los factores estructurales de Números 39. La gravedad de la rebelión del pueblo 40 y el papel fundamental de los pronunciamientos del Señor en respuesta a sus murmuraciones son las principales razones que dichos estudiosos brindan para fundamentar su punto de vista. Las palabras del Señor en Nm 14,22-24.28-31 parecen decisivas, en el sentido de que apuntan a la extinción de la generación del éxodo y al surgimiento de una nueva generación.

Sin rechazar el valor de semejantes apreciaciones, el presente estudio se centra sobre todo en las palabras iniciales del cap. 15, donde el Señor pide a Moisés que instruya al pueblo sobre ciertas cosas que deberá observar después de haberse asentado en la tierra prometida. Las palabras “cuando entréis en la tierra que os voy a dar para que la habitéis”, que Dios pronuncia en Nm 15,2, indican claramente que dichas instrucciones están destinadas a la nueva generación, siendo así que el Señor ya había declarado que ningún miembro de la generación del éxodo entraría en la tierra prometida (cf. Nm 14,22-24.28-31), y que, por otra parte, Nm 26,64 señala que ninguno de esta generación estaba allí en la segunda lista del censo. El hecho de que las instrucciones sobre la vida en la tierra prometida ya no podrán ser aplicables a la generación del éxodo, destinada a morir en el desierto, nos lleva a concluir que dichas instrucciones van dirigidas a la nueva generación. Por otra parte, la misma alusión a la tierra prometida se puede ver también en Nm 15,18 (“Cuando entréis en la tierra a la que os llevo…”). A raíz de estas observaciones, asumimos que a partir de Nm 15,1 comienza una nueva sección importante en el libro de Números.

Otro factor que ha llamado la atención de varios estudiosos en busca de los componentes estructurales de Números es la segunda lista del censo, presente en el cap. 26. Este texto contiene dos informaciones importantes que pueden revelarse cruciales para decidir sobre la estructura del libro, la primera de las cuales es la fórmula introductoria “después de la plaga”, en Nm 26,1. Estas palabras se refieren claramente a la plaga de la que se habla en Nm 25,9 y que, en opinión de Olson, “había matado hasta el último de la vieja generación rebelde” 41. Esta hipótesis puede ser corroborada por la segunda consideración, a saber, el hecho de que es justamente al final de esta segunda lista del censo donde el narrador hace la declaración definitiva de que “entre ellos no quedaba nadie de los que habían sido censados por Moisés y por el sacerdote Aarón, cuando hicieron el censo de los hijos de Israel en el desierto del Sinaí” (26,64). Estas dos indicaciones claves –que el censo se llevó a cabo después de la plaga y que no había nadie de la generación del éxodo en ese momento– sugieren que el relato tiene la intención de presentar la plaga de Nm 25 como el último momento de la generación del éxodo 42.

Otro argumento que contribuye a la consideración del cap. 26 como factor estructural es que Nm 26,64 se encuentra en una notable correlación con Nm 14,29-30: en efecto, este último texto anuncia que todos los incluidos en el primer censo morirán en el desierto, mientras que el anterior informa que ninguno de los incluidos en el primer censo aparece en la segunda lista del censo 43. Así, Nm 26,64 muestra que el castigo de la generación del éxodo, anunciado en Nm 14,29-30, ya se ha llevado a cabo, y lo que queda a partir de entonces es solamente la nueva generación.

A partir de estas consideraciones, podemos llegar a la conclusión de que con la segunda lista del censo, en el cap. 26, comienza una nueva fase en la narrativa que concierne exclusivamente a la nueva generación.

* * *

Una vez establecidos los dos pilares estructurales del libro, la tarea que nos queda ahora es descubrir cuál sea el tema subyacente a la disposición actual de Números. Cabe señalar que la primera parte del libro, es decir, Nm 1–14, está dominada por temas como la organización del pueblo de Israel en vista de la campaña, la marcha a la tierra prometida y el posterior fracaso en entrar en la tierra de Canaán. Si bien esta sección se presenta como un relato episódico de diversos acontecimientos, hay un tema unificador que mantiene todos los elementos juntos, de manera que podemos agrupar todos los temas de esta sección bajo un tema general: “la marcha fallida de la generación del éxodo hacia la tierra prometida” 44.

El aspecto más característico de Números parece ser la coexistencia de la generación del éxodo y la segunda generación desde el cap. 15 hasta el 25 45. Aquí vemos una marcha conjunta de ambas generaciones, en la que la primera se extingue gradualmente mientras se va formando la segunda. ¿Cuál podría ser el propósito de este arreglo narrativo tan peculiar? ¿Por qué la narración no prevé una transición inmediata de las generaciones?

Aunque la muerte de la vieja generación se decretó en el cap. 14, su ejecución no se registra hasta el cap. 26. Por otra parte, como se mencionó anteriormente, la segunda generación ya está en el escenario a partir del cap. 15. Creemos que esto no se puede interpretar como casualidad o torpeza editorial, sino como una disposición deliberada y con un propósito especial. De hecho, considerándolo bien, este arreglo peculiar confiere al texto un amplio espacio para la educación de la nueva generación, para que vaya aprendiendo –para bien o para mal– de la experiencia de la vieja generación que está gradualmente desapareciendo ante sus ojos, debido a su rechazo por parte de yhwh. Por lo tanto, formar a la nueva generación con lecciones de vida de la vieja generación parece ser el tema principal de esta sección.

Así enfocada, la sección del libro que estamos considerando abunda en material educativo, tales como instrucciones que hay que seguir (Nm 15; 18; 19), ejemplos de rebeliones que deben evitarse (Nm 16–17; 20; 21,4-9; 25) y mensajes de esperanza para el futuro (Nm 22–24). Es notable que en muchos lugares del relato se afirma que la transgresión de los mandamientos de yhwh desemboca en castigo, lo cual es una advertencia para que la nueva generación evite recorrer las sendas equivocadas de la generación anterior. Por ejemplo, Nm 15,30-31 declara que cualquiera que actúe conscientemente en contra del Señor será excluido del pueblo y cargará con su culpa. Esta declaración, por un lado, alude a la generación del éxodo, que gradualmente se está separando del pueblo de Dios debido a sus rebeliones contra el Señor; por el otro, alerta a la nueva generación acerca de los riesgos que conlleva la infidelidad a yhwh. Las repercusiones de esta declaración pueden observarse en las rebeliones registradas en Nm 16–17; 20; 21,4-9; 25 46. Todas estas historias de rebelión demuestran que los hombres que actuaron en contra de la voluntad del Señor han sido castigados y alejados del pueblo. Por lo tanto, estas historias sirven para recordar a la nueva generación que rebelarse contra el Señor trae inevitablemente castigo y punición 47.

El mismo tema está muy presente también en Nm 17,1-5: cubrir el altar con los incensarios sacrílegos, fundidos y martillados, utilizados por los rebeldes en Nm 16, no es otra cosa que un recordatorio para la nueva generación (cf. vv. 3.5).

Con respecto a la función de la narración del desierto, Tunyogi señala que el período del éxodo y del camino del desierto es la historia fundacional de Israel como nación, y que la generación del éxodo, que pereció a causa de sus pecados, es una figura arquetípica negativa, cuyas acciones no deben ser imitadas 48. Al presentar la experiencia de la vieja generación como recordatorio para la nueva, el modus operandi de la historiografía bíblica se manifiesta en su forma más ejemplar. Dicho de otra manera, el propósito de la historia bíblica no es proporcionar datos precisos sobre el pasado, es decir, simplemente informar, sino más bien formar el pueblo en el presente, a través de la historia de sus antepasados 49. En consecuencia, la sección central –Nm 15–25– presenta la historia de la generación del éxodo que se extingue gradualmente a causa de su deslealtad al Señor, para invitar a la segunda generación a convertirse al Señor, aprendiendo de la experiencia negativa de la generación del éxodo. De Vaulx afirma con razón que el tiempo transcurrido en el desierto no tiene otro objetivo que provocar la conversión moral y el progreso espiritual necesarios para que el pueblo alcance su destino 50.

Mirándolo bien, este tema del aprendizaje sobre la generación anterior no se limita a los caps. 15–25, sino que continúa incluso después. Por ejemplo, Nm 26,10 señala que la muerte de Coré y su compañía (cf. Nm 16) fue una advertencia. De manera similar, Nm 27,12-14 describe el paso del liderazgo a Josué como resultado del fracaso de Moisés en mostrar la santidad de yhwh ante los israelitas en las aguas de Meribá: esto también es un recordatorio para que la nueva generación sea fiel al Señor. Además, en Nm 32,6-15, Moisés se refiere a la expedición de los espías y la posterior rebelión (Nm 13–14), llevada a cabo por la generación anterior, exhortando sinceramente al pueblo a no repetir el mismo error.

Dichas referencias a las rebeliones anteriores, como también las advertencias a no repetirlas, dejan en claro que aprender de la experiencia de la generación precedente es una de las principales preocupaciones de Números. A raíz de esto, nos atrevemos a decir que este parece ser el tema principal no solo de la sección Nm 15–25, sino también de todo el libro. Vale la pena señalar a este respecto la observación de Allen, que mantiene que el propósito del libro de Números es “empujar a los miembros de la nueva comunidad a obedecer a yhwh, recordándoles la ira de Dios sobre sus padres debido a su incumplimiento de la alianza...” 51. Las secciones anteriores y siguientes del libro están organizadas de tal manera que sirvan para poner en primer plano este tema 52. La última sección del libro, a saber, Nm 26,1–36,13, trata exclusivamente de la nueva generación en camino hacia la tierra prometida. Un hecho que llama la atención en esta nueva sección es que la nueva generación, que aprendió la lección de la experiencia de la generación anterior, ya no sucumbe a las tentaciones. Las pautas para la vida en la nueva tierra y los relatos de la victoria sobre los enemigos son componentes principales de esta sección.

A la luz de todas estas observaciones, proponemos que, basándose en el tema principal de las enseñanzas de la vieja generación a la nueva, el libro de los Números se puede dividir de la siguiente manera:

I. La marcha de la generación del éxodo y su fracaso (1,1–14,45)

II. “Pasando la antorcha”: Lecciones de la vieja generación a la nueva (15,1–25,18)

III. La marcha de la nueva generación hacia el cumplimiento de la promesa de Dios (25,19–36,13)

Si la Torá es principalmente “enseñanza”, “instrucción”, como sugiere la semántica del término, derivado de la raíz yrh, entonces el libro de los Números representa su quintaesencia, en la medida en que cada elemento contenido en él, tanto narrativo como legal, se propone como una enseñanza de valor perenne, transmitida de una generación a otra. Así enfocado, el libro de los Números muestra cómo el pueblo puede aprender a caminar con Dios en la escuela de la vida, con todas sus contradicciones.

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[recibido: 05/06/20 – aceptado: 26/08/20]


1 El título del libro en el Texto Masorético, bammidbār, viene de la cuarta palabra del libro. La primera palabra, waydabbēr (“y [yhwh] dijo”) también se utilizó como título del libro en la antigüedad, como lo testimonian Jerónimo y Epifanio: Gray, Numbers, xxii; Dentan, “Numbers”, 567. El titulo español “Números” viene del latín Numeri, a su vez traducción del griego arithmoì, que hace referencia a las dos listas censales del libro (Nm 1; 26). El nombre talmúdico del libro es ḥômeš happequdîm, que también se refiere a las listas de censo: cf. Levine, Numbers 1–20, 47.

2 Orígenes dice que, del mismo modo que sanos, enfermos y niños no pueden tomar la misma comida, sino diferentes tipos de comida de acuerdo con su condición física, no todos pueden alimentarse con los libros de la Biblia de la misma manera, sino de manera diferente según su racionalidad. Un novato de la ciencia espiritual o alguien que esté espiritualmente enfermo tiene que beber la “leche” de la Palabra de Dios. Algunos de los libros no son adecuados o útiles para ellos. Y enumera Números entre esas partes de la Biblia que serían inapropiadas para los enfermos y débiles espiritualmente. Cf. Origene, Omelie, 368-369.

3 Milgrom dice que la variedad de géneros literarios que caracteriza Números supera a la de cualquier otro libro de la Biblia. Él mismo individúa los siguientes géneros en el libro: narrativa, poesía, profecía, himno de victoria, oración, bendición, diplomacia, derecho civil, derecho cultual, decisión oracular, lista de censo, archivo del templo e itinerario. Cf. Milgrom, Numbers, xiii. Véase también Gane, Numbers, 475. Por su parte, Allen identifica cuatro problemas principales en torno al libro de Números: 1. falta de coherencia como libro, 2. variedad vertiginosa de contenidos, 3. grandes números problemáticos de las tribus de Israel, 4. fascinante pero confusa historia de Balaam. Cf. Allen, “Numbers”, 655-1008.

4 J. L. Ska, “Old and New in the Book of Numbers”, Biblica 95 (2014) 105.

5 Entre las más recientes, véanse por ejemplo: Frevel Pola Schart, Torah; Garton, Mirages; Pyschny, Führung; Robker, Balaam; Frevel, “Importance”, 203-212; FrevelDesert; Cocco, Women.

6 Carpenter dice que “Números es un libro dinámico impregnado de una sensación de movimiento. Su estructura es perceptible, aunque más difícil de demostrar que la estructura de algunos otros libros del Antiguo Testamento”: Carpenter, “Numbers”, 561.

7 Este artículo constituye una versión ampliada y dotada de referencias bibliográficas de la ponencia que presenté en el SBL Internacional Meeting 2019, cuyo título era: “The Book of Numbers as Quintessence of the Torah. Reflections on the Fourth Book of Moses” (Roma, Pontificia Universidad Gregoriana, 4 de julio de 2019).

8 Esta es una estructura esquematizada por Olson a partir de las propuestas de varios autores. Cabe destacar que hay ciertas variaciones entre los exégetas. Para más detalles, cf. Olson, Death, 35-36.

9 Noth, Numeri, 8-13. Para otras apreciaciones de tipo histórico-crítico véase Wenham, Numbers, 16-19.

10 Según Olson, Death, 36, “dividing the book in this way simply tears the book asunder”.

11 Olson afirma que 33 de las 46 estructuras que examinó utilizan marcadores geográficos como criterios estructurales: Olson, Death, 34, n.13.

12 Aunque podamos encontrar también algunas referencias cronológicas (1,1; 7,1; 9,1.5; 10,11; 20,1; 33,3.38), estas son escasas e incompletas para que se puedan considerar elementos estructurales. Por ejemplo, la narración comienza “el primer día del segundo mes del segundo año” en Nm 1,1, pero pasa de pronto a relatar eventos del primer mes del segundo año en Nm 9,1-14. Además, a menudo falta la referencia precisa al año” (en Nm 9,5 y 20,1) o al día (en Nm 9,1 y 20,1) en los detalles cronológicos, aunque la misma podría deducirse con la ayuda de otras referencias. La conclusión que se puede sacar es que estas referencias cronológicas no pretenden funcionar como base para la estructura del libro. Por esta razón, sopesando el valor de estas referencias, Gray concluye que “with the account given by the book in its present form the chronological statements cannot be treated as real” (Gray, Numbers, xlv). Véase también Sailhamer, Pentateuch, 369-370.

13 Estas son las tres estructuras que Olson examina en su trabajo como ejemplos de estructuras basadas en marcadores geográficos (Olson, Death, 34-35).

14 Esta estructura es defendida por autores como Davies, Numbers, liii-lvii; Carpenter, “Numbers”, 561; Greenstone, Numbers, xii.

15 Los que proponen este tipo de estructura son: Riggans, Numbers, 2; Snaith, Numbers, 180, 222, 276; Milgrom, “Numbers”, 1146; Dentan, “Numbers”, 567; Rendtorff, Alte Testament, 156-159.

16 Así Gray, Numbers, xxiii.

17 Por ejemplo, Ashley, Numbers, 15-17, habla de cinco secciones en el libro de Números, a saber: (1) preparación para la partida (1,1–10,10), (2) el viaje desde el monte Sinaí a Kadesh-Barnea (10,11–12,16), (3) dentro y alrededor de Kadesh-­Barnea (13,1–19,22), (4) el viaje desde Kadesh-Barnea a las llanuras de Moab (20,1–22,1), (5) en las llanuras de Moab (22,2–36,13. Philip, Numbers, 25, por otro lado, divide el libro de la siguiente manera: en el Sinaí (1,1–10,10), en el desierto (10,11–21,35) y en las llanuras de Moab (22,1–36,13). Para otra división cuádruple, basada también en criterios geográficos, véase Gane, Numbers, 447.

18 Cf. Gray, Numbers, xxii-xxiii.

19 Lee, Punishment, 9.

20 Knierim, “Numbers”, 383.

21 Allen indica que “the threefold division of the book on the geographical terms only adds to the sense that the ‘Book’ of Numbers is not really a book at all, only a strange cluster of varied chapters that really belong to the larger unity of the Pentateuch”, Allen, “Numbers”, 673.

22 Olson sostiene que la transición de la vieja generación a la nueva, marcada por el segundo censo en el capítulo 26, constituye el tema unificador de Números: Olson, Death, 86.

23 Según Knierim y Coats, el libro de los Números contiene lo que llaman una “saga of the migratory campaign” que tiene dos partes, a saber: la preparación para la campaña y la ejecución de la misma. Cf. KnierimCoats, Numbers, 9-16.

24 Cabe señalar aquí que este tema es propuesto por Lee como marco conceptual que abarca únicamente Nm 10,11–36,13. En su opinión, estos capítulos se rigen por el siguiente tema unificador: “The punishment and forgiveness of the exodus generation”, Lee, Punishment, 260-282.

25 Olson, Death, 91.

26 Olson argumenta que las palabras iniciales de la segunda lista del censo, “después de la plaga” (26,1) son muy significativas. Estas palabras se refieren a la plaga en el capítulo 25, que “debe entenderse como la muerte de los últimos miembros de la primera generación que sobrevivieron a la serie de plagas anteriores”. La frase, “después de la plaga”, por lo tanto, se debe entender como “después de la muerte del resto de la primera generación”. De manera similar, las palabras en Nm 26,64, “entre estos no había ninguno de los censados por Moisés y Aarón el sacerdote, que había censado a los israelitas en el desierto del Sinaí”, indican claramente que el cap. 26 marca el comienzo de la nueva generación: cf. Olson, Death, 84,86,139.

27 Cf. Olson, Death, 86.

28 Creemos que Lee está en lo cierto cuando afirma que “two separate generations coexist or overlap with each other within the forty-year wilderness period; while the first generation dies off, the second generation suffers the same forty years along with them; whereas the nature of the suffering for the former is death, that of the latter is being ‘shepherds in the wilderness’; at the end of the forty year the latter stands out as the new carrier of the fulfilment of Yahweh’s land promise”, Lee, Punishment, 231.

29 KnierimCoats, Numbers, 21-22.

30 Knierim y Coats ponen Ex 25–31 y Ex 35–40 como ejemplo de patrón del modelo “preparación-ejecución”, junto con otros textos, como Jos 7,2-3.4-5; Jos 8,1-2.3-29; Jue 7,1-18.19-25; etc. Puede notarse que hay evidencias textuales muy convincentes en estos textos que apoyan el patrón de preparación-ejecución. Por ejemplo, por un lado, Ex 25–31 está salpicado de frases como “el Señor le dijo a Moisés” (25,1; 27,20; 30,11.17.22.34; 31,1.12) y “harás” (25,17.23.31; 26,1.7.11.15.26.31.36; 27,1.9; 28,15.31.36.39; 30,1), y por otro lado en Ex 35–40 encontramos frases correspondientes como “Moisés dijo a los israelitas “ (35,1.4.30) y “él también hizo” (36,20.31.35; 37,10.17.25.29; 38,1.8.9). También es cierto en el caso de otros textos mencionados anteriormente. Frente a esta evidencia, en Números 11,11–36,13, rara vez encontramos frases que indiquen acciones correspondientes a los mandatos presentes en Números 1,1–10,10. En cambio, encontramos la frase, “el Señor le habló a Moisés” de manera similar en todo el libro (1,1.48; 2,1; 3,5.11.14.40.44; 4,1.21; 5,1.5.11; 6,1.22; 8,1.5.23; 9,1.9; 10,1; 11,16; 13,1; 14,26; 15,1.17.37; 16,20.23.36; 17,1; 18,1.825; 19,1; 26,1.52; 27,6.12; 28,1; 31,1.25; 33,50; 34,1.16; 35,1.9), lo que indica que Moisés estaba actuando de acuerdo con la instrucción del Señor en lugar de aplicar en una etapa posterior las órdenes recibidas en una etapa anterior. Debe agregarse aquí que hay ejemplos de Moisés actuando de conformidad con el mandato del Señor en los contextos inmediatos (por ejemplo, 11,16 y 11,24; 13,1 y 13,17; 26,1-2 y 26,3-4; 28,1 y 29,40; 31,1 y 31,2), pero este hecho de ninguna manera sustenta la propuesta de Knierim y Coats. Sin embargo, debe admitirse que el tema de preparación y ejecución propuesto por estos autores es válido en lo que respecta a Nm 1–14 (véase, por ejemplo, Nm 2 y Nm 10,11-36).

31 Concretamente, sería el caso de Nm 10,11–11,35; 13–14; 21; 31–32.

32 Cf. KnierimCoats, Numbers, 22.

33 Las palabras de Nm 14,29-30 indican claramente que todas las personas censadas en el primer censo, excepto Caleb y Josué, están sujetas al castigo.

34 Según afirma el mismo autor, el análisis conceptual consiste en “explaining a text, specifically as a conceptualized phenomenon. The phenomenon presupposes the nature of a text as an organic linguistic entity that consists of words, sentences, groups of sentences, and larger blocks of material knit together in an identifiable layout”, Lee, Punishment, 55.

35 Cf. Lee, Punishment, 260.

36 Cf. Lee, Punishment, 280.

37 Lee ofrece cinco razones para considerar Nm 21,1-3 como un cambio narrativo en la sección Nm 10,11–36,13: (a) la victoria sobre los cananeos no se puede atribuir a la vieja generación, sino a la nueva generación, (b) la determinación de Israel a ser victorioso sobre los cananeos, demostrada al hacer un voto a yhwh para que los destruya por completo, muestra la nueva actitud de la próxima generación, (c) esta victoria sobre los cananeos que se produjo en el cuadragésimo año debe verse como el nuevo comienzo de la nueva generación, después de cuarenta años de castigo en el desierto, (d) Nm 21,1-3 informa de una de las cuatro victorias militares de Israel y debe ser la segunda generación la que ejecuta con éxito las campañas militares en curso contra los cananeos y otros enemigos de los territorios de Transjordania, (e) la colocación de Nm 21,1-3 en el texto actual sugiere que este texto anuncia la llegada de la segunda generación, mientras Nm 21,4a indica la fidelidad de la segunda generación de acuerdo con el mandato del Señor en Nm 14,25. Cf. Lee, Punishment, 261, 266-268. Levine comparte esta opinión, afirmando que Nm 21,1-3 ha sido insertado en la posición actual por los redactores sacerdotales para indicar que “this account of a successful battle with the Canaanites heralds the entrance of the second generation”, Levine, Numbers 1–20, 61.

38 Cf. Lee, Punishment, 280-281.

39 Así por ejemplo Lee, Punishment, 228-235; Olson, Death, 129.

40 Los exégetas, generalmente, consideran que la rebelión de Números 13–14 es el clímax de todas las rebeliones y murmuraciones anteriores del pueblo en el desierto, en la medida en que la gente declara querer volver a su vida anterior eligiendo su propio líder (Nm 14,4), lo que es un rechazo absoluto de lo que yhwh había hecho para y con el pueblo hasta entonces. Cf. Coats, Rebellion, 146; Olson, Death, 144.

41 Olson, Numbers, 160. Cf. también Olson, Death, 35.

42 Según Lee, la marcha de Israel hacia el monte Hor y la muerte de Aarón (20,22-29) representan la escena final de las acciones de la generación del Éxodo, y el nuevo sacerdocio de Eleazar proporciona una pista para la entrada en escena de la segunda generación: cf. Lee, Punishment, 265-266. Sin embargo, esta parece ser una posición cuestionable, ya que basa su argumento en evidencias que no parecen tan ciertas. Él dice que “the claim that chapter 20 marks the completion of Yahweh’s punishment of the exodus generation can be supported by its topographical location of Kadesh, and by its chronological setting of the fortieth year” (p. 262). Posteriormente, explica que la mención de Cades en Nm 20,1 indicaría que la rebelión de Moisés y Aarón tuvo lugar donde ocurrió la rebelión de Israel (Números 13-14), y que la colocación de Cades en el desierto de Parán mostraría el cumplimiento del castigo de yhwh a la generación del éxodo por morir “en este desierto” (14,29.32-33.35) (p. 263). Se nota que Levine también expresa una opinión similar: cf. Levine, Numbers 1–20, 59-60. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Cades se encuentra colocado en el desierto de Parán (13,26) en el recuento de la rebelión de Israel y en el consiguiente anuncio de la muerte de la generación rebelde “en este desierto” (14,29.32.35), mientras que es en el desierto de Sin donde se halla el relato de la rebelión de Moisés y Aarón (20,1; 27,14; cf. también 33,36; 34,4). Además, vemos otra colocación de Cades al borde de Edom (20,16). Por lo tanto, es imposible determinar sin dudas de qué desierto se esté hablando cuando el texto dice “en este desierto”. Levine atribuye esta incongruencia a la reescritura sacerdotal del material de JE (pp. 53-56). De hecho, esta inconsistencia en la ubicación de Cades apunta al hecho de que la narración en Números otorga poca importancia a la precisión geográfica. Además, podría hacernos pensar que las referencias geográficas no solo tienen importancia espacial, sino también matices metafóricos. Como se mencionó anteriormente, tampoco el escenario cronológico en el cuadragésimo año puede considerarse una información significativa, ya que el relato de Nm 20,22-29 no parece estar interesado en especificar que los hechos narrados ocurrieron en el cuadragésimo año. Se llega a esta conclusión solo con la ayuda de otras referencias cronológicas (cf. Nm 33,38). Por tanto, no parece tener mucho fundamento argumentar que Nm 20,22-29 tiene la intención de mostrar que los hechos ocurrieron en el cuadragésimo año a fin de poder considerar este pasaje como el relato de los sucesos finales de la generación del éxodo.

43 A diferencia de Olson, quien considera Nm 1 como la contrapartida de Nm 26 a la luz de los paralelos y simetrías en dos listas censales, nuestro estudio, sobre la base de la conexión explícita entre los caps. 14 y 26, sostiene que Nm 14 constituye la mejor contrapartida del capítulo 26 en la estructura de los Números.

44 Según Knierim y Coats, el tema del fracaso de la generación del éxodo se relata solo a partir del Nm 11 en adelante y no tiene nada que ver con el material del Nm 1–10: cf. KnierimCoats, Numbers, 11. Esta observación es válida por lo que se refiere al tema “fracaso” estrictamente entendido. Sin embargo, este mismo “fracaso” involucra una marcha, que tiene su raíz en la organización del pueblo en el desierto del Sinaí (cf. Nm 1,3). En otras palabras, desde el punto de vista de la marcha, se puede percibir continuidad en los capítulos 1–14. A este propósito, es notable la observación de Olson, quien afirma que “the first military operation for which the reader is prepared by the military census in Nm 1 is the spy story in Numbers 13-14” (Olson, Death, 139). Además, hay que tener en cuenta que Nm 10,11-36 está en perfecta correspondencia con Nm 2, lo que establece una continuidad a nivel de material literario entre Nm 1 y Nm 14. La sección Nm 1–14, por lo tanto, comienza con el relato de cómo se organizó el pueblo de Israel y termina con la descripción de cómo esa misma gente fracasó.

45 La coexistencia de dos generaciones generalmente ha escapado a la atención de los exégetas anteriores, excepto Lee, quien hace un comentario pasajero sobre este hecho: cf. Lee, Punishment, 231. Sin embargo, el mismo autor no parece dar mucha importancia a este hecho en sus discusiones sobre la estructura del libro. Por lo general, los exégetas intentan atribuir uno u otro pasaje en Nm 15–25 a la generación del éxodo o la segunda generación, olvidando que, según el plan narrativo, ambas generaciones coexisten en esta sección. Por ejemplo, Levine y Lee encuentran difícil atribuir los hechos de Nm 21,1-3 a la generación del éxodo, y se preguntan: “Could the exodus generation be responsible for overpowering the Amorites, the Bashanites, and the Midianites? Could this generation merit the praise of Balaam, who not only extols their impressive military might, but even eulogizes their favoured relationship to Yahweh?” (Lee, Punishment, 267; Levine, Numbers 1–20, 58). Del mismo modo, la presencia de Phinehas, que pertenece a la segunda generación, en el incidente de Baal Peor en el capítulo 25 impide que Artus considere este suceso como el último momento de la existencia de la generación del éxodo (Cf. Artus, “Problème”, 127). De hecho, esta dificultad surge al concebir una transición abrupta de generación en un momento preciso, en el que la generación anterior deja de existir y nace la nueva. Tal concepción es extraña a la narrativa de Números, que presupone la coexistencia de ambas generaciones desde los cap. 15 al 25, como se evidenciará posteriormente.

46 Para una discusión sobre el papel de Nm 15,30-31 en el contexto de las rebeliones en Nm 13–14; 16–17; 20,1-13, cf. Artus, “Problème”, 137.

47 A este respecto, el castigo de Moisés y Aarón en Nm 20 merece una atención especial. Este relato particular está diseñado para servir a la intención de esta sección, es decir, incitar a la nueva generación a aprender sus lecciones de la generación del éxodo. Este capítulo insiste en el hecho de que Moisés y Aarón fueron castigados por no mostrar la santidad del Señor ante el pueblo en las aguas de Meribá (cf. Nm 20,12.24), una afirmación que no está de acuerdo con otras referencias de este incidente en el Pentateuco. Por ejemplo, el libro del Deuteronomio dice inequívocamente que a Moisés se le negó el permiso para entrar en la tierra prometida a causa del pueblo (cf. Dt 1,37; 4,21). La versión de Nm 20, por lo tanto, tiene la intención de enseñar a la nueva generación a hacer que todos los que se rebelan contra el Señor son castigados, sin importar cuán prominentes sean.

48 Cf. Tunyogi, “Rebellions”, 388.

49 The texts and their growth processes reveal in many ways that the generations who transmitted their ancient traditions were not preoccupied with the modern historiographical question as to what really and exactly happened in the past. Instead of researching for the sake of knowledge of what had happened in the past, these narrators and writers adapted from generation to generation the traditions about the past, and shaped them in view of their importance for their own time”, KnierimCoats, Numbers, 8.

50 “Le temps passé au désert n’a donc pas d’autre but de provoquer la conversion morale et le progrès spirituel nécessaire au peuple pour atteindre à sa destinée”, De Vaulx, 40.

51 Allen, “Numbers”, 662.

52 En esta misma línea va la contribución de Leveen, que dice que la preocupación de formar la generación actual sobre la base de la memoria del pasado está muy en juego en el libro de los Números. Véase el capítulo cuarto de Leveen, Memory.